La Policía Municipal no está dispuesta a permitir que se repita el accidentado recorrido que Celedón protagonizó el 4 de agosto de 2005, cuando en su trayecto hacia San Miguel cinco de los nueve agentes que le abrían paso entre la multitud resultaron heridos. Por eso, los sindicatos que representan a los guardias se reunirán esta semana con el alcalde para pedirle «que haya cambios» en el Chupinazo de 2006.
De momento, Gorka Ortiz de Urbina sigue sin encontrar suficientes escoltas voluntarios que le acompañen hasta la iglesia de San Miguel. «No nos engañemos, esa tarea es peligrosa y deben estudiarse alternativas para evitar una desgracia», explicó Roland Estébanez, portavoz del sindicato ELA en la Guardia Urbana.
El comité de empresa del Ayuntamiento se reunió ayer para tratar esta cuestión y así se lo comunicarán en el encuentro que mantendrán con el presidente de la Corporación. Pese a que el primer edil ha afirmado que no prevé «ningún cambio» en el plan de seguridad del Chupinazo, las centrales no opinan lo mismo. «Queremos que nos plantee algo», añadió Estébanez. «Existe un claro problema de seguridad y hay que reaccionar», agregó Antonio Fernández, del sindicato mayoritario en la Policía Local, Afavi.
Asamblea
Como adelantó este periódico, el Ayuntamiento ha llegado a descartar hasta tres alternativas para variar el Chupinazo. Una se basaba en colocar vallas en la plaza de la Virgen Blanca; otra, en que Celedón apareciera directamente en la balconada de San Miguel; y una tercera sopesaba acortar el recorrido para que Gorka Ortiz de Urbina saliera por la parte trasera del Ayuntamiento y apenas cruzara la calle Mateo Moraza para subir a la iglesia. De momento, ninguna de ellas ha convencido a los técnicos municipales.
Los sindicatos escucharán «atentamente» a Alonso y debatirán el resultado de la reunión en una asamblea que la Policía Municipal celebrará también esta semana. En ese encuentro los agentes analizarán además sus reivindicaciones laborales.