El Correo Digital
Martes, 18 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
SOCIEDAD
Psoriasis, escamas en la piel
Es una enfermedad crónica e incómoda que produce lesiones e inflamaciones cutáneas No es contagiosa y afecta a menos del 1% de la población
La psoriasis es una enfermedad que puede resultar muy incómoda por su evolución y por el impacto tan llamativo que produce en la piel. La psoriasis provoca la aparición de un tejido fibroso y anómalo, así como una reacción inflamatoria importante. Desde el punto de vista social, las lesiones cutáneas llaman mucho la atención, por eso tendemos a ocultarlas o disimularlas.

En el desarrollo y aparición de este mal juega un papel fundamental el sistema inmunológico. Se produce una 'ocupación' de la piel por células de ese sistema -especialmente linfocitos T-, que producen y secretan unas moléculas -las citoquinas-, que aumentan la reacción inflamatoria y estimulan la proliferación de células. Ese exceso de células determina la aparición de placas y zonas escleróticas.

Las manifestaciones más frecuentes y llamativas son las cutáneas. La piel resulta afectada por la aparición de placas, especialmente en las zonas de roce, como rodillas y codos, aunque también en manos, uñas, cuero cabelludo y espalda. La piel se hace más gruesa y pierde sus propiedades de elasticidad y flexibilidad características. Incluso puede producir cierta limitación funcional a la movilidad de las articulaciones. Las lesiones de la piel presentan una evolución crónica. Las fases de empeoramiento pueden aparecer espontáneamente, o a raíz de otros procesos, como infecciones.

Origen desconocido

Entre sus complicaciones secundarias destaca el desarrollo de infecciones -especialmente por hongos- así como un envejecimiento prematuro de la piel. Las infecciones pueden diseminarse cuando existen lesiones ulceradas o muy inflamatorias, o cuando se están empleando tratamientos inmunes. Hay un cierto riesgo de padecer cáncer de piel, algo que deberá ser valorado por un especialista.

No se conocen las razones por las que aparece. Sí se sabe que hay un factor genético, de forma que aquellas personas con antecedentes de familiares cercanos pueden tener un mayor riesgo de padecerla. Se han involucrado también factores tóxicos, ambientales -intensidad lumínica-, funcionales -estrés-, infecciones, medicamentos..., pero no se ha llegado a determinar en qué medida estos factores desencadenan una enfermedad que además se manifiesta de forma muy variada.

Las personas afectadas consultan habitualmente al médico por la aparición de lesiones en la piel. El aspecto de éstas, junto a los antecedentes familiares y el comportamiento clínico facilitan un diagnóstico clínico. La confirmación de la presencia de una psoriasis se realiza gracias a la ayuda de un especialista e incluso a la realización de una biopsia de la piel.

En esta enfermedad se producen dos hechos fundamentales, la infiltración de la piel por células del sistema inmune y la aparición de fenómenos inflamatorios. Tiene un tratamiento específico mediante el empleo de fármacos orales o de aplicación tópica. Puede ser crónico o limitado a las fases de mayor actividad de la enfermedad. Si se dan otras manifestaciones de mayor entidad se debe recurrir a un tratamiento más agresivo.

El más sencillo es la aplicación de medicamentos tópicos, como cremas y emolientes que intentan mantener la piel flexible y elástica para evitar la aparición de lesiones ulcerosas. En otros casos se recurre a la fototerapia y finalmente a fármacos orales inmunosupresores o inmunomoduladores -terapias biológicas-.

Además de aportar hidratantes, las cremas se emplean con corticoides, que pueden ser eficaces al reducir la inflamación y proliferación celular. Otros fármacos empleados son los análogos de la vitamina D y los retinoides -relacionados con la vitamina A-. Si las lesiones se infectan es preciso recurrir a tratamientos antimicrobianos tópicos.

La fototerapia resulta útil en el control y tratamiento de las placas psoriásicas. Se utilizan rayos UVB y UVA. También se usan los tratamientos con láser en algunos casos. Las radiaciones solares incluyen ultravioletas, que se emplean como fototerapia. Así, una exposición al sol puede mejorar las lesiones cutáneas psoriásicas, sobre todo las placas. Sin embargo, hay que consultar con un especialista cómo se debe realizar esa exposición al sol en cuanto a tiempo y las condiciones y uso de cremas.



Vocento