La psoriasis puede provocar algunas limitaciones funcionales, por ejemplo en el trabajo, al aparecer cansancio o afectar a las articulaciones. En los periodos de mayor actividad de la enfermedad suele ser necesario mantener cierto reposo. Sin embargo, en la medida de lo posible, es importante procurar mantener siempre un ritmo de vida activo y normal.
Estas personas pueden desenvolverse con normalidad siempre y cuando la enfermedad no se manifieste de forma agresiva. En este sentido, es conveniente que reciban el apoyo necesario de su entorno, ya sea en el lugar de trabajo -compañeros y superiores- o en la familia, amigos... Por ello es fundamental que dispongan de un soporte familiar y social adecuado, sobre todo desde las personas más próximas.
A la hora de aceptar la enfermedad es preciso mentalizarse e intentar buscar un lado positivo en el desarrollo personal que ayude a superar este proceso. Cuando esas limitaciones se manifiesten -como dolor y lesiones cutáneas- habrá que establecer un orden de prioridades. Ello será importante a la hora de enfrentarse al trabajo, y habrá que saber establecer un límite que evite llegar al agotamiento. De hecho, el cansancio es algo que puede agravar la manifestación de la enfermedad.
Asimismo, es importante aprender a controlar el estrés. Se debe evitar cualquier situación que genere una especial tensión. A veces puede resultar de ayuda recurrir a la rehabilitación o fisioterapia, especialmente para superar las limitaciones físicas que se puedan producir. Y por supuesto, siempre es recomendable entrar en contacto con asociaciones de afectados, donde encontrar información y compartir experiencias con otras personas.