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Miércoles, 19 de julio de 2006
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ÁLAVA
Menos presión para Celedón
La sociedad vitoriana lamenta el accidentado recorrido de Gorka Ortiz de Urbina hasta San Miguel pero exige mantener la tradición y evitar el agobio sobre el símbolo de las fiestas «a base de civismo»
Menos presión para Celedón
EXHAUSTO. Gorka Ortiz de Urbina llega a la balconada empapado en sudor. / NURIA GONZÁLEZ
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Celedón debe abrirse paso entre la multitud a base de una lección de civismo. Sin empujones, golpes ni intentos absurdos por quitarle el paraguas y la txapela. El accidentado recorrido del año pasado hacia la balconada de San Miguel, con cinco policías municipales heridos, ha generado un encendido debate sobre si hay que adoptar alguna medida especial en el próximo Chupinazo de La Blanca. La mayoría de los agentes sociales y culturales consultados por este periódico piden que no se altere el itinerario. La tradición, dicen, debe mantenerse a pesar del comportamiento incívico «de unos pocos».

¿Cómo conseguir que baje la presión sobre Celedón? Hay varias propuestas. Luis María Sánchez Íñigo, que ideó junto a otros compañeros el personaje en 1957, pide que el alcalde haga un llamamiento «serio» a la ciudad para impulsar ese civismo. Ricardo Sáez de Heredia, presidente de la Cofradía de la Virgen Blanca, plantea «limitar el aforo de la plaza, como se hace en la de San Pedro, en el Vaticano».

Otros ponen sobre la mesa que sean los propios blusas quienes acompañen a Gorka Ortiz de Urbina, como defiende Javier González de Durana, director del museo Artium. «Claro que sí, las cuadrillas somos el símbolo de La Blanca y si nos presentáramos varias para acompañar a Celedón no harían falta policías», exclama Gorka Aitor Nevado, blusa y presidente de los comerciantes de la Correría. El ex concejal de Cultura Andrés Sánchez comparte ese criterio, básicamente porque «a los blusas todo el mundo les respeta, aunque yo no prescindiría de los agentes».

Otras voces se limitan a plantear que se mantenga el itinerario, aunque critican que se agobie y zarandee a Celedón. «Yo ya no voy al Chupinazo porque muchos no saben comportarse», apunta el historiador Joaquín Jiménez. La artista Juncal Ballestín también 'desertó' hace tiempo de la Virgen Blanca. «Lo veo por la televisión. Es horrible lo que le hacen a Gorka, y lo peor es que se retransmite a todo el país y es la imagen de la ciudad». Henrike Knörr, vicepresidente de Euskaltzaindia, hace un llamamiento «para recuperar la perdida elegancia vitoriana».

Cambios

Eso sí, también hay propuestas alternativas al recorrido tradicional. El escritor Ángel Martínez de Salazar se inclina por colocar vallas, y exige «que los borrachos se queden en su casa». Esther Unceta, gerente de Gasteiz On, no ve con malos ojos «que se acorte el itinerario y que Celedón salga desde la sede del Ayuntamiento, aunque sea una pena».

También hay sitio para los toques de humor. Como los del diseñador Modesto Lomba, que augura que «terminaremos viendo a Gorka cruzando en un 'Celedón-móvil, como el Papa». Iñaki Landa', que subió a la balconada 21 veces, compara el trayecto «con entrar en un pub a las 3 de la mañana. No es para tanto, basta con que dejen paso a Gorka».



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