El presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, los dos copatrocinadores de la denominada Alianza de Civilizaciones, hicieron público ayer un comunicado conjunto en el que se ofrecen como mediadores para frenar la escalada bélica en Líbano.
Ambos líderes, que dicen «estar listos para contribuir en la manera que se estime más apropiada», apremian a la comunidad internacional para lograr un alto el fuego. «No hay tiempo que perder porque el tiempo para la acción concertada es ahora», apuntan. «Nuestro futuro está en juego y no podemos permitirnos el lujo de limitarnos a seguir viendo cómo se desarrolla la tragedia», señalan los dirigentes español y turco.
Rodríguez Zapatero y Erdogan se muestran preocupados por el hecho de que «las graves repercusiones de esta confrontación se hagan sentir más allá de Oriente Próximo». Los dos gobiernos, que aseguran «condenar todas las formas de terrorismo» en clara referencia a los atentados de Hezbolá, también dicen «rechazar firmemente el uso desproporcionado de la fuerza» porque «no podemos aceptar que bombas o misiles caigan sobre la población civil». «La negación de los más fundamentales e inalienables derechos a la vida, seguridad y libertad amenaza con ampliar aún más la brecha que estamos intentado estrechar», señala el comunicado.
Los gobernantes español y turco señalan tajantes que la confrontación en Oriente Próximo «no es inevitable». «La paz en la región es perfectamente posible» porque, argumentan, «las soluciones han sido identificadas». No obstante, reconocen que «es posible que tengamos que revisar el enfoque seguido hasta ahora en la búsqueda de la paz» porque lo que ahora «resulta imperativo es que relancemos el proceso de paz urgentemente».
Los Ejecutivos de Madrid y Ankara, que reclaman a las partes enfrentadas «voluntad política suficiente para llevar a cabo las complejas concesiones» que llevaran a la paz, hacen un llamamiento a a las organizaciones internacionales para que «intensifiquen los esfuerzos en curso para poner fin a la espiral de violencia y hostilidad que amenaza con arrastrar a toda la región a un bloqueo caótico con repercusiones globales».