Los actos incívicos cometidos por una minoría de vitorianos han hecho que las arcas públicas hayan tenido que pagar sólo en el primer semestre del año la factura de 49 contenedores quemados total o parcialmente. De los depósitos dañados, 31 de ellos fueron azules, es decir, los que se reservan para el reciclaje de papel y cartón; y 18 amarillos, donde se depositan los envases y embalajes. Los 'iglús' verdes para el vidrio resultaron indemnes de estas agresiones, sencillamente «porque son más difíciles de incendiar», indicaron portavoces municipales.
Aunque el balance del vandalismo es preocupante, de momento cabe hacer una lectura positiva si se compara con los datos del pasado año. Entonces el Ayuntamiento contó 139 contenedores calcinados: 118 azules y 21 amarillos. Si se extrapolan los datos de estos primeros meses del año, puede deducirse que los gamberros se han ensañado un 30% menos con las 'islas' de reciclaje.
Aunque este tipo de ataques parece haber descendido, aún son significativos, si se tiene en cuente que el parque de contenedores de papel y envases de la capital es de 908 unidades. Por cada depósito que se ha de reponer, el Ayuntamiento se ve obligado a abonar alrededor de 1.600 euros.
Y, además, hay que tener en cuenta que estos individuos no sólo han prendido fuego a este tipo de mobiliario urbano. También han ocasionado daños en la estructura o la tapa de otros 44 depósitos desde enero hasta el pasado junio.
La concejala de Medio Ambiente, la popular Idoia Garmendia, asegura en este sentido que «la actitud de unos pocos perjudica a todos». Según subraya, los depósitos resultan indispensables para el reciclaje de los residuos, por lo que anima a los ciudadanos «a denunciar los comportamientos incívicos que vean».
Renovación paulatina
Por otra parte, el pasado día 1 de julio Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) tomó el testigo de Cespa en las tareas de limpieza de la ciudad. La nueva firma comenzará a finales de este mes un plan para la renovación paulatina de casi el millar de contenedores existentes en la capital alavesa.
FCC comenzará por sustituir los dañados por el vandalismo y confía en reemplazar todos para finales de enero de 2007. Los nuevos depósitos mantendrán los colores azul y amarillo en las tapas para no confundir el criterio de los ciudadanos, pero tendrán un nuevo diseño gris en las bases y serán de carga lateral.
En enero ya no se podrán dejar bolsas de basura entre las barras amarillas de las aceras. Se instalarán nuevos contenedores. A los de papel, plástico y cristal se unirán unos grises y otros marrones, destinados a albergar los despojos orgánicos e inorgánicos.