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Lunes, 24 de julio de 2006
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JESÚS MARÍA MARTELO, DELEGADO DEL ROTARY CLUB
«Ética y honradez han de ser innatas en un rotario»
El vitoriano, nuevo reponsable en Euskadi de la organización, apuesta por un nuevo plan humanitario en el ámbito vasco
«Ética y honradez han de ser innatas en un rotario»
SOLIDARIDAD. Jesús María Martelo, del Rotary Club. / N. GONZÁLEZ
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La erradicación de la pobreza, de la polio o de la malaria, acabar con el analfabetismo y ayudar a los que más lo necesitan Éstos son tres de los objetivos del Rotary Club Internacional, una organización humanitaria -la segunda más importante después de Cruz Roja- de «servicio a los demás» que, en España, cuenta con más de un centenar de clubes territoriales que lideran sus propios proyectos. Jesús María Martelo pertenece desde hace cuatro años al de Vitoria. Esta semana ha sido elegido delegado del gobernador de España en Euskadi. El espíritu rotario, según explica, pasa por trasladar la ética y la honradez «innatas» a todo rotario a la vida privada y profesional.

-¿Qué es el Rotary Club?

-Nació en Chicago en 1902, por iniciativa del abogado Paul Harris, para dar forma a una organización que aunara tiempo libre y voluntad solidaria. Pronto se extendió por Norteamérica y, después, por todo el mundo. Somos la segunda organización humanitaria más importante del mundo por detrás de Cruz Roja.

-¿Cómo funciona un club rotario como el de Vitoria?

-Los 19 miembros que lo formamos nos reunimos una vez por semana en el Portalón para hablar de los asuntos que se han producido durante esos siete días y programar los proyectos o actividades que tenemos en marcha.

-Por definición, a esta organización no accede cualquiera. Se habla de profesionales liberales y hombres de negocios. ¿Por qué motivo?

-En un principio era así, pero hoy en día hay desde abogados, arquitectos o médicos hasta amas de casa o agricultores. Cualquier persona puede ser rotaria.

-¿No es, por tanto, un club selecto?

-No, en absoluto. Somos un club de servicio pero, eso sí, somos un club estricto en el cumplimiento de las normas morales.

-En la actualidad, ¿cuál es su compromiso más ambicioso?

-Prácticamente hemos conseguido erradicar la polio en el mundo, después de vacunar a dos millones de niños. Quedan dos pequeños reductos en África y Asia, pero se estima que en dos años se conseguirá erradicar esta enfermedad. Ahora estamos centrados en los recursos de agua potable, que son cada vez menores y las necesidades, mayores.

Agua y hospitales

-En este sentido, y con la colaboración de Amvisa, están inmersos en la construcción de presas en el norte de Kenia.

-A través de la ONG Nuevos Caminos estamos haciendo siete pequeñas presas cerca del lago Turkana para abastecer a más de 600.000 personas. Además, hace unos meses nos embarcamos en la construcción de un hospital en el Congo del que podemos decir con orgullo que es el mejor de este país. Este proyecto ha sido posible gracias a la ayuda de la Policlínica San José y de la Clínica La Esperanza. Nos donaron mucho material que aquí estaba obsoleto, pero para África es un tesoro.

-Las normas del club establecen que deben trasladar ética y honradez a la vida privada y profesional. Explíquese.

-Entre los rotarios, hay gente de una calidad humana y moral impresionantes, además de cultural y empresarial. La ética y la honradez deben ser algo innato a todo rotario para, a partir de ahí, aplicarlo a la vida personal y profesional. De no ser así, no se podría entrar a un club Rotary.

-Usted ha sido nombrado esta semana delegado del gobernador en Euskadi. ¿Qué iniciativas quiere llevar a cabo?

-El primer objetivo y el más inmediato será la puesta en marcha de un proyecto que englobe a todo el País Vasco para trabajar unidos y garantizar recursos hídricos y sanitarios en África o en Sudamérica.



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