La actriz Carmen San Esteban (Vitoria, 1965) desempeñó ayer en el Centro Temático del Vino 'Villa Lucía' de Laguardia el papel de maestra de ceremonias al anunciar el comienzo de la primera edición de 'Cinegourland'. La iniciativa foral propone durante tres días una variada oferta 'cine-culinaria'. Se van a exhibir películas muy 'gastronómicas', como 'Vatel' o 'Comer, beber, amar', y se van a degustar platos muy 'cinematográficos', como el pollo al vinagre en homenaje a Chabrol, o las migas de 'Viridiana' al estilo vasco.
-Comer, beber y ver buen cine durante tres días. Es una buena mezcla, ¿no?
-Es una mezcla muy apetitosa en estas fechas. Estoy encantada de estar en este interesante proyecto, porque tengo cierta vinculación con la Rioja Alavesa. Viví durante seis meses en Samaniego, mientras trabajaba en una serie de ETB. Estuvimos grabando por toda esta zona, así que la conozco y la disfruté en su momento. Merece la pena.
-Analicemos por separado cada uno de los tres ingredientes que conforman 'Cinegourland'. El cine, primer condimento. ¿Dónde se producen actualmente las películas que más le gustan?
-Me gusta mucho el cine europeo. Es un cine al que tenemos menos acceso, porque no va por los cauces comerciales más habituales, pero hay que apoyarlo. También aprecio el que viene desde Sudamérica u Oriente. Las películas europeas cuentan cosas que tienen más que ver con nosotros, quizá porque sus modos de vida son parecidos. Expresan sentimientos y emociones que no trata el cine americano.
-Segundo ingrediente: la comida. ¿Alguna exigencia?
-No, para nada. Soy una buena comedora. Aprecio mucho el pescado, pero también la carne. Lo que más me gusta es probar los platos de otros países. Aprovecho cuando viajo por motivos laborales para acostumbrar a mis papilas gustativas a nuevos sabores.
-Tercero: la bebida. ¿Cuál es su preferida como acompañante?
-Soy una fan del vino, sobre todo del tinto, aunque en esta zona también hay buenos blancos. Eso sí, no bebo ni cervezas ni cubatas. Agua y vino.
-¿En dónde tiene la cabeza en estos momentos: en el teatro o en la televisión?
-Ahora mismo estamos montando una compañía de teatro en Vitoria, y también hay un proyecto teatral en solitario. Después hay cositas sueltas, rondando, en Madrid.
«Una mentira mágica»
-¿Entonces piensa más en la interpretación en directo?
-No se crea, estoy un poco a todo. Son modos diferentes de interpretar. El trabajo en directo obtiene una respuesta directa y estás presente ante muchos espectadores. El cine, en cambio, es una mentira mágica. Son dos maneras de interpretar diferentes, pero apasionantes. Cada una tiene su encanto.
-Mientras tanto, disfrute de estos días en una localidad tan apacible como Laguardia...
-Sin duda. Estaré por aquí, como invitada, y ayudando en lo que haga falta.