«Cuando vuelva a funcionar el Gautxori, el autobús nocturno de los fines de semana, y se ponga en marcha el tranvía, volverán a sobrar la mitad de los taxis». Este contundente argumento sirve al presidente de Radio Taxi Gasteiz, que engloba a 166 de los 178 chóferes vitorianos, para calificar de «irreales» las cifras de servicios mínimos que establece el Ayuntamiento en su nueva ordenanza para el sector. «Ésta no es una situación normal y estamos pagando problemas ajenos, que no son nuestros», asegura Félix Foronda, de 43 años. Veintitrés de ellos lleva al volante de un vehículo público y sólo ocho meses al frente de la empresa encargada de coordinar las llamadas de los usuarios.
-El equipo municipal de gobierno ya ha aprobado la nueva ordenanza del taxi en Vitoria, que deberá ratificar el pleno. Sin embargo, un portavoz del sector ha descalificado los cambios. «Inviables e imposibles de aplicar», ha dicho. ¿Comparte esos calificativos?
-Sí, por ejemplo los servicios mínimos que plantea Alonso son inaplicables. Habrá que buscar otras fórmulas y, desde luego, negociar.
-Repasemos los aspectos más polémicos, los que escuecen al sector.
-¿Escocer? No creo que sea la palabra adecuada. Había que regular el sector, es cierto, porque quizá nosotros no habíamos sabido hacerlo. Pero ello requiere una negociación, y lo que se ha filtrado en la prensa es un globo sonda.
-Vamos punto a punto. De entrada, los servicios mínimos. El equipo de Alonso establece que los viernes por la noche haya al menos 61 coches en la calle y los sábados, 70. ¿Son demasiados?
-Ahora mismo, no. Pero ésta no es una situación normal. Estamos sufriendo y pagando problemas de otros: las deficiencias municipales. Ahora, los fines de semana por la noche faltan taxis porque no hay Gautxori, porque no han arreglado el problema. Nosotros pensamos que 45 coches sería una cifra razonable, que es la que calculamos circula normalmente esas noches.
-Otra cuestión especialmente polémica es la bajada de bandera. ¿Cuándo se ponen en marcha los taxímetros? ¿Cuando llega el coche a donde está el cliente, como dice la nueva ordenanza, o en el momento de recibir la llamada telefónica en Radio Taxi e iniciar la carrera el vehículo, como ocurre ahora?
-Se pone en marcha en el momento en que se adjudica el servicio tras la llamada. Sinceramente, esa propuesta no parece tener otro sentido que cerrar Radio Taxi Gasteiz. Así de sencillo. Parece que sólo busca hacer inviable el servicio por teléfono, porque las carreras dejarían de ser rentables. Algunas generarían incluso pérdidas.
-¿De cuánto dinero hablamos? ¿Cómo se nota en el taxímetro?
-En el centro, prácticamente nada. En las afueras, dos o tres euros. Si como el alcalde plantea, el cobrador hay que ponerlo en marcha en la manzana anterior, en el centro no puede haber grandes diferencias, porque apenas hay distancias.
-¿Por qué muchos taxistas no paran en plena calle cuando van vacíos, como en otras capitales?
-Eso es mentira. Póngalo claro. La gente no se fija en el color que lleva la luz del letrero. Cree que porque vas solo, estás libre, y no se pone a pensar que vas a atender una llamada. Nosotros salimos a ganar dinero y no tiene sentido que dejemos pasar un cliente.
«Fáciles de criticar»
-Otro motivo de queja habitual suele ser la escasez de coches en las estaciones de Renfe y autobuses.
-Son casos distintos. En Renfe, el problema radica en que tiene un acceso difícil, sólo por Manuel Iradier. El Ayuntamiento nos garantizó la entrada desde Dato, pero no ha cumplido su promesa. Es una mala parada. La de Los Herrán, en cambio, es muy rentable, pero a veces se agolpan autobuses, porque no siempre llegan a la hora, y nos desbordan. Es así de sencillo.
-¿Y el aeropuerto de Foronda?, que ahora se ha animado algo con la implantación de los vuelos de bajo coste. ¿Sigue sin compensarles esperar allí, siquiera a la hora de llegada de los aviones?
-No han cambiado las cosas. Apenas notamos los nuevos vuelos. Además, en su día llegamos a un acuerdo con la Diputación para garantizar siempre tres coches cuando tenía que llegar un avión, además de un autobús. Ellos nos garantizaban tres carreras a Vitoria, aunque no se llenaran los taxis, Y casi siempre quedaban dos vacíos. Suprimieron el servicio porque no era rentable. Si no era para ellos, ¿cómo va a serlo para nosotros?
-Por una causa o por otra, mucha gente está insatisfecha con el servicio que prestan los taxis. «Los vitorianos se merecen uno mucho mejor», llegan a decir los técnicos que han preparado la ordenanza. ¿Por qué esa mala imagen?
-No sabría decirlo, aunque admito que algo hay de eso. También la prensa, periódicos y radios, contribuye a ello, recogiendo muchas quejas. Somos un gremio muy fácil de criticar. Damos mucho juego. Eso explica en parte el problema.
-¿Y la otra parte?
-No lo sé. Quizá la gente crea que vivimos muy bien, porque nos ve a ratos parados, pero puedo decir que la mayoría trabajamos 14 horas diarias. Si es envidia, está injustificada.
-Siempre ha habido quejas de que hay pocos taxis en las calles. ¿A usted no se lo dicen?
-A veces, sí. Suelen ser momentos puntuales. Quizá haya podido haber también problemas de organización entre nosotros, acomodados a horarios acordes con nuestra vida familiar. Pero hemos dado algunos pasos concretos, por ejemplo, establecer guardias. Garantizamos siempre 25 coches en la calle, por lista, al margen de quienes salgan a esa hora voluntariamente.
-El Ayuntamiento ha concedido más licencias en los últimos meses. ¿Por qué se han resistido ustedes?
-Sabemos el trabajo que hay. Insisto en que otra cosa es la situación actual, sobre todo los fines de semana por las noches, porque no funciona el Gautxori. Cuando reanude sus servicios y empiece el tranvía, volverán a sobrar taxis. Sobraremos la mitad.
-Una de las últimas polémicas se ha suscitado por su intento de establecer una relación de clientes morosos, que llaman por teléfono a Radio Taxi pero luego cambian de opinión, por lo que sea, y no esperan la llegada del coche. El Gobierno vasco les instó a no hacer 'listas negras'. ¿Se han olvidado del tema?
-En absoluto. Hemos contratado a una firma especializada para que nos prepare un sistema que garantice la confidencialidad de los datos privados, que no salgan a terceros, pero que nos permita cobrar. Además, anular un encargo es bien sencillo. Basta con volver a llamar a Radio Taxi.
-La ordenanza regula también la instalación de mamparas de seguridad por su parte. ¿Tan inquietante es la situación? ¿Van a ponerlas?
-Personalmente, no, y tampoco creo que lo hagan muchos. Vitoria no es todavía tan peligrosa, aunque siempre hay riesgos. Además, los mamparas nos quitarían una plaza de viajero.