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Lunes, 31 de julio de 2006
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Congo demuestra de forma masiva en la urnas que apuesta por la democracia
Alta participación en las primeras elecciones libres en 45 años del país africano
Congo demuestra de forma masiva en la urnas que apuesta por la democracia
ESTRENO. Varios congoleños se disponen a depositar su voto en un colegio electoral. / REUTERS
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A las cinco y media de la mañana, todavía noche cerrada sobre el lago Kivu y la ribereña ciudad de Bukavu, capital de Kivu Sur, una de las provincias más castigadas por un lustro de matanzas, ante los colegios electorales ya había centenares de personas haciendo cola pacientemente. Fue el primer indicio de que la República Democrática del Congo se disponía a votar de forma masiva y pacífica en las primeras elecciones libres desde hace 45 años.

Salvo incidentes menores en Kisangani, Mbuji Mayi e Ituri, y algunos problemas técnicos, buena parte de los más de veinticinco millones de electores de un país de dimensiones continentales -superpuesto, equivale a casi toda Europa Occidental- demostraron su hartazgo de la corrupción y de los abusos de un Estado brutal o inexistente y su deseo incontestable de democracia.

Muchos habían caminado kilómetros y otros habían velado la noche a la puerta de las primeras urnas de su vida para elegir a un presidente entre 33 candidatos y a 500 parlamentarios entre 9.707. La mayoría de los 260.000 empleados electorales cumplieron con creces en los 50.000 puntos de votación. Un portavoz de la ONU, que se involucró de forma crucial junto a la Unión Europea para poner fin a la guerra civil y celebrar estos comicios, convenía al cierre de las urnas que el resultado había sido «mucho mejor de lo esperado».

Tres meses de espera

Aunque es pronto para conocer porcentajes de voto -los resultados no se anunciarán hasta el 14 de noviembre-, en muchos colegios de Lubumbashi, la capital de Katanga, y de Bukavu, a las dos de la tarde había votado prácticamente todo el censo. En el Estado de Kasai, feudo del líder opositor Étienne Tshisekedi, partidario de la abstención, fue quemado de madrugada un camión con material de votación; en Kisangani, capital de la provincia Oriental, un hombre resultó muerto al parecer en un choque con la Policía, y a cuarenta kilómetros de Bunia, dentro de la misma región, se escucharon disparos de madrugada, pero las milicias que han devastado el distrito de Ituri mantuvieron su palabra y permitieron que los ciudadanos acudieran a votar de forma abrumadora.

Poco antes del cierre de un día con el que el Congo lleva décadas soñando, fuentes de Naciones Unidas y de los observadores confirmaron la tónica predominante: hambre de democracia mezclada con deseos de paz, voto masivo, comportamiento generalmente impecable y emoción más o menos contenida.

Nutridas colas

Con la luz todavía incierta, los agentes electorales exhibieron ante las nutridas colas formadas ante los dos costados de la escuela primaria Ibanda 3, entre el lago Kivu y la catedral de Bukavu, las dos urnas vacías de cada colegio: una para presidente, otra para diputados. Aunque en muchas mesas el comienzo de las votaciones se demoró hasta una hora, en general la gente esperó con estoicismo.

Vestido con un traje estampado con las siglas de la Comisión Electoral Independiente, Celeste Lutombo, profesor de secundaria de 58 años, tardó cinco minutos en salir con el dedo pulgar impregnado de tinta indeleble. Acababa de votar por primera vez en su vida. Para ello se levantó a las cuatro de la mañana: «Creo que hoy comienza verdaderamente una nueva era para el Congo».



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