El Gabinete Alonso ha decidido repescar a dos de las tres constructoras que desde un principio optaban a hacerse con las obras para reformar la plaza de la Virgen Blanca. Se trata de Opacua y Balzola-Azáceta, las firmas cuya solvencia técnica y profesional para materializar este proyecto quedó en solfa tras ser sometidas a la lupa de los técnicos municipales. Éstos dejaron por escrito en un informe que sólo la tercera aspirante -Mendigorri-Iruña- cumplía, en ese apartado, con lo establecido en el pliego de condiciones. Entre otros requisitos, este documento exige que los licitantes demuestren haber ejecutado en los últimos cinco años dos obras «iguales o similares en centros históricos». Las constructoras aludidas impugnaron su veto a optar a la contrata y, de forma tan sorprendente como fulminante -en el mismo día-, fueron readmitidas en el concurso.
Todo ello ha sucedido en apenas una semana. Según ha podido saber este diario, el 19 de julio, la Mesa de Contratación -integrada por técnicos y concejales del PP- apeaba del proceso de licitación a Opacua y Balzola-Azáceta. ¿La razón? Un informe suscrito dos días antes por técnicos municipales que certifica que esas dos aspirantes «no acreditan suficientemente la solvencia técnica y profesional exigida». El texto concluye que sólo una, Mendigorri-Iruña, cumple con esos requisitos.
Testigos presenciales aseguraron a EL CORREO que la exclusión de las dos firmas provocó un revuelo en la sesión, en la que estaban presentes responsables de las promotoras. Tampoco agradó al concejal popular de Urbanismo que el ambicioso proyecto, defendido en solitario por su partido, jugara sólo a una carta -la de Mendigorri-Iruña- y sin conocer aún sus condiciones económicas.
Proceso exprés
Siete días después de esa tensa jornada, el pasado día 26, las empresas excluidas presentaban sus impugnaciones por escrito, ante el Ayuntamiento. Ambas firmas aportan una relación de las obras que han realizado en los últimos años en centros históricos, y que consideran «iguales o similares» a la que se pretende hacer en la plaza de la Virgen Blanca. Las alegaciones surtieron efecto y, ese mismo día, la Mesa de Contratación se retracta y admite como buenas las pruebas de solvencia técnica aportadas en esta ocasión.
El mismo órgano se reunirá mañana para conocer las ofertas económicas de una reforma que tiene el listón puesto en algo más de 2,2 millones de euros. Tan sólo dos días después, el 4 de agosto, el alcalde pretende dar carpetazo al asunto para adjudicar el proyecto, in extremis antes de las vacaciones estivales y de forma exprés. Solo así podrá optar a llegar a las elecciones de mayo con la plaza remozada, ya que los plazos de redacción y ejecución del plan suman nueve meses.