El Correo Digital
Martes, 1 de agosto de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
MUNDO
ANÁLISIS
Un acuerdo para el viernes
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Aunque hay una aparente divergencia entre los calendarios del Gobierno israelí y el de Condoleezza Rice, todo permite suponer que la clave cronológica de la cuestión está en la mención, por dos veces, del formato 'esta semana', en su declaración televisada del domingo en Israel.

La secretaria de Estado ha modulado algo su apreciación, basada en una 'compra de tiempo' por cuenta del socio hebreo e imponerla a la comunidad internacional mediante la paralización de la ONU, hasta describir como «urgente» el alto el fuego, que deberá ser «duradero y sostenible». Y en eso se estaba cuando, el domingo, llegó Qana.

El clamor internacional recogió una literal unanimidad en la condena que dejó a Estados Unidos e Israel en un aislamiento completo y permitió anotar otros daños políticos colaterales de gran calado, como la condena del Ejecutivo iraquí, su aliado en Bagdad, que entró a saco en la crítica en cuanto emitió una breve declaración del gran ayatolá Alí al-Sistani, su autoridad política y espiritual: «El mundo musulmán nunca olvidará a las entidades que obstaculizaron un alto el fuego».

La «agresión israelí» fue la fórmula recurrente en El Cairo, Amán o Riad, sedes de gobiernos pro-americanos pero también en Bagdad, donde el Gabinete respaldado, instalado de hecho por Washington, se desató en críticas uniéndose a la cólera popular y suscitando la pregunta obvia de si es posible ganar en Irak con los chiíes de compañeros de viaje mientras se permite a Israel actuar en Líbano como lo hace.

Así pues, se acerca la hora de cese el fuego para evitar que el edificio americano en Oriente Próximo, que se tambalea, se derrumbe del todo. Se impondrá el calendario de Rice, no el del primer ministro judío, quien dijo necesitar «entre ocho y catorce días» para terminar el trabajo. Tel Aviv ha dado instrucciones a su Ejército para que haga cuanto pueda de aquí al viernes, porque espera un llamamiento al alto el fuego ese día en el Consejo de Seguridad que deberá ser observado a las cero horas del sábado.

La incógnita ahora es qué dirá la resolución, llamada a dar a Israel ventajas político-tácticas. Si Hezbolá no queda neutralizado podrá hablar sin mentir de una cierta victoria. Por eso, la negociación del texto, con la primera definición de una fuerza militar de interposición y sus eventuales deberes, dominará la semana diplomática. No se excluye que el paquete mencione la necesidad de que Israel restituya a su propietario los 48 kilómetros cuadrados de las granjas de Shebaa.



Vocento