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Martes, 1 de agosto de 2006
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Ya nadie dice huachaferías
Este verano, el último grito en moda infantil es llevar pololos de color rojo. Los ha puesto de moda la infanta Leonor. Esos pololos serán algún día tan legendarios e históricos como la enagua flameante y crujiente de la 'mami' negra de Escarlata O'Hara en 'Lo que el viento se llevó'
Ya nadie dice huachaferías
CARLOTA. Una princesa maternal.
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El rojo no es un color precisamente discreto y por eso si Carolina pudiera lo evitaría en sus hijos, así como el blanco y otros tonos fácilmente divisables. Si por Carolina fuera, sus retoños irían vestidos de camuflaje. Sobre todo ahora que, tras una llamada anónima a la Policía monegasca y otra a la Embajada francesa en Montecarlo, pende sobre ellos una presunta amenaza de secuestro.

Lo que pasa es que Carolina, como cualquier madre actual de adolescentes, en casa no manda nada. Y sus niños visten... como les nace. Este verano, a los dos varones se les ha detectado por las calas de Saint Tropez haciendo el gamba, con esa despreocupación congénita que sólo puede llevar aquél que ha nacido príncipe y vive convencido de que el mundo entero es un 'beach club'.

Mientras tanto, la hija mayor de Rainiero navega en el yate 'Pachá III', junto a Ernesto de Hannover, su todavía marido, y a sus dos hijas; la mayor de las cuales, Carlota, le ha tomado una desmedida afición a ejercer de madrecita de su hermana, de siete años. Esto permite a Carolina liberarse un poco y dedicarse a sus dos principales aficiones veraniegas: el tabaquismo y la contabilidad de las copas que trasiega su marido. En una foto reciente, se ve a la princesa llevarse la mano a la boca, en aparente gesto de asombro, mientras contempla a Hannover echarse un trago. «Hay que ver, y que me dure todavía este hombre»..., parece pensar Carolina con rendida admiración.

Y mientras esto acontece a bordo del 'Pachá' (o 'pacharán III', según la graduación que haya a bordo), en otro yate de la Costa Azul cumplía su amenaza de casarse Pamela Anderson. Ha sido la primera de las cuatro bodas programadas por ella. Y con el mismo novio. Aunque, voluble como es Pamela, de aquí a la cuarta veremos si se mantiene fiel al actual candidato... El flamante marido se hace llamar Kid Rock, y cómo será que yo casi me quedaba con el anterior, Tommy Lee, un hombre que, menos el blanco del ojo, lo lleva todo tatuado.

Pamela se ha casado en bikini. Esto en la primera boda; así que no quieran imaginar cómo, con qué o sin qué se casará en la cuarta, teniendo en cuenta que la cosa irá a más. Lo que seguramente necesita Pamela, igual que toda mujer, es un hombre que le diga huachaferías, como las que Ricardito Somocurcio le dice a la 'niña mala' en la última novela de Vargas Llosa. Huachaferías -no piensen mal- son cursilerías románticas. Ya van quedando pocos hombres que las digan... Y es una pena. A Kid Rock no le veo en esa tesitura. A Sarkozy, que es francés, quizá. Pero me temo que ésa no es la razón por la que su mujer, Cecilia, ha vuelto con él.



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