La central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) se reconectó a la red eléctrica el domingo a las 22.20 horas, tras permanecer parada más de una semana, según informó la empresa Nuclenor. Aunque el grupo ecologista Greenpeace ha denunciado que este periodo de inactividad se prolongó más de lo previsto por una fuga en la bomba del sistema primario de refrigeración, Nuclenor insiste en que la única razón de la parada fue la elevada temperatura del agua del río Ebro, por encima del máximo de 25 grados que establece el Consejo de Seguridad.
Asimismo, Nuclenor señaló que durante el parón se aprovechó para realizar más de un centenar de trabajos de mantenimiento, que, según fuentes de la empresa, «no condicionaban la continuidad en el funcionamiento de la planta», ya que la ejecución de parte de estas tareas no estaba prevista hasta el paréntesis de recarga previsto en 2007. Entre otras labores, los técnicos sustituyeron cinco accionadores de barras de control y revisaron válvulas motorizadas, así como el regulador de presión mecánico de la turbina-generador.
La central de Garoña, con 34 años de actividad, es la más antigua de España y supera la media que suelen tener las instalaciones nucleares de este tipo. A principios de este mes presentó una solicitud para la renovación de la autorización de explotación por un nuevo período de diez años.
Tarragona
Por otro lado, la central nuclear de Vandellós II se paró automáticamente sobre las 04.04 horas de ayer al producirse un «disturbio» en la red eléctrica de distribución de energía eléctrica, según informó la Unidad de Protección Civil de Tarragona. Esta parada, no programada, se produjo «por causas externas». Las mismas fuentes explicaron que «se está procediendo al proceso de preparación para acoplar de nuevo la central a la red eléctrica». Esta desconexión de la central a la red eléctrica no ha activado el Plan de Emergencia Nuclear de Tarragona.