Las empresas FCC y Urco Urbasa deberán incluir un nuevo edificio en su proyecto de remodelación de la manzana de la plaza de toros. Se trata de un bloque de nueve alturas que albergará 36 de los 98 pisos de lujo previstos en la zona. El resto, 62, se edificarán en el inmueble previsto. Esto es, sobre el viejo coso taurino, junto a una hilera de viviendas de Pío XII.
Este cambio forma parte de la solución acordada ayer por los grupos políticos municipales para tratar de poner fin al conflicto suscitado con vecinos de seis portales de esa calle y de Florida, que denunciaron al Ayuntamiento vitoriano por la reforma de la manzana. Y es que consideraban que el edificio de 98 casas proyectado desde un principio les privaría de horas de luz al estar «demasiado cerca» de sus domicilios.
Ahora, los partidos del Ayuntamiento han optado por ampliar esa distancia de separación en ocho metros. Eso es, de los diecisiete iniciales hasta los veinticinco. «Además, se 'aligerará' el bloque de viviendas, que tendrá 36 menos, y adquirirá una forma escalonada. Esto es, es lugar de levantar nueve alturas, más baja, más ático; la primera tendrá cinco y la altura se irá incrementado hasta nueve, que será la máxima», explicaron fuentes autorizadas del Departamento de Urbanismo.
Callejón ampliado
Las 36 casas 'extirpadas' a ese bloque se trasladarán a un segundo edificio de viviendas, que tendrá nueve plantas y albergará cuatro pisos en cada una. Éste se construirá entre el futuro hotel previsto en la zona y los polémicos apartamentos tutelados contemplados en el proyecto. En concreto, se ubicará junto a las vías del ferrocarril.
El 'retranqueo' que se aplicará al gran inmueble de viviendas cercano al coso permitirá ampliar la superficie del local que las empresas adjudicatarias habilitarán para el Consistorio y que, de momento, no tiene un destino claro. En concreto, pasará de tener 500 a 614 metros cuadrados. «También hará posible hacer más grande el callejón que atravesará el edificio desde la plaza pública y el puente de San Cristóbal», afirmaron los mismos medios.
De esta manera, el Ayuntamiento de Vitoria pretende poner fin al desencuentro con los vecinos afectados y, así paralizar el proceso judicial. Los abogados de los demandantes se comprometieron ayer a trasladar el acuerdo municipal a sus clientes y ofrecer una respuesta a finales de este mes o a principios de septiembre.