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Miércoles, 2 de agosto de 2006
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ÁLAVA
Las caravanas expulsadas de Garaio ocupan una zona de la N-1en Elburgo
33 roulottes y cerca de una decena de turismos se han instalado desde el sábado frente al área de servicio Olaona
Las caravanas expulsadas de Garaio ocupan una zona de la N-1en Elburgo
ELBURGO. Imagen de las caravanas aparcadas junto a la autovía de la N-1. / IGOR AIZPURU
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33 caravanas y cerca de una decena de vehículos ocupan desde el pasado sábado una vía paralela a la autovía de la N-1, a la altura del kilómetro 394 sentido Irún, en el municipio de Elburgo. En concreto, se han instalado en una parcela de propiedad particular situada frente al área de servicio Olaona

Se trata del grupo de personas de etnia gitana que hace doce días acampó en Garaio, junto al embalse de Ullíbarri-Gamboa, y que fue desalojado por la Ertzaintza. «Antes de venir aquí, estuvieron en Salvatierra, pero también los echaron de allí», aseguró ayer a EL CORREO una de las empleadas del hostal Olaona.

Las quejas por la presencia de estas caravanas parten del establecimiento hotelero, ya que, según señalan, el grupo no respeta ni el local ni la gasolinera del área de servicio. «Los niños cruzan la carretera, con el peligro que ello conlleva, para comprar tabaco para sus padres», relató otra camarera. Incluso, añadió, los nuevos inquilinos consumen productos que, en ocasiones, no pagan. «Si les llamo la atención, dicen que soy una racista», lamentó.

La empleada recordó que los mayores problemas se producen por la noche, que es cuando más ruido provocan. «Se pasan las horas haciendo derrapes con los coches», se quejó. Una actitud que «daña la imagen del hostal de cara a la clientela. Incluso hemos pensado en cerrar el local por la noche, pero éste es un hostal de carretera en el que paran muchos clientes también por la noche», señaló.

Al otro lado

Por su parte, el grupo de etnia gitana niega que los niños crucen la carretera y que causen molestias a los clientes del local hotelero. «Somos nómadas y evangélicos, y llevamos la palabra de Dios a los lugares a los que vamos», aseguró un miembro de la comunidad.

Proceden de Francia, Italia y otros países europeos, y prevén quedarse en la zona quince días más. Después se trasladarán a París a reunise con más compañeros.

Este grupo recibió ayer por la mañana la visita de una patrulla de los Miñones, que se interesó por el tiempo que permanecerán en el mismo lugar. Según los agentes, para poder desalojarnos es necesario interponer una denuncia.



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