Espectacular, bonita, precipitada Cada cual aplicó ayer su propio adjetivo al nuevo coso taurino vitoriano que abrió sus puertas a los tres primeros diestros en el arranque de la feria de La Blanca 2006. El retraso de media hora -los festejos comienzan a las 18.30 horas en lugar de a las 18.00, como informó EL CORREO-, despistó a algunos madrugadores, pero ello les dio tiempo para contemplar la tercera plaza de la historia de la ciudad.
Sorpresa y encanto fueron los primeros sentimientos que el coso despertó en los visitantes que se acercaron a conocerlo. Jesús Fernández de Jáuregui, presidente de la Fundación Araba en Bilbao, alabó las instalaciones, que le cautivaron, lo mismo que a la actriz Carmen Blocona, habitual espectadora de la Feria de La Blanca, que ayer presumía de mantón de manila y opinaba que la plaza era «una preciosidad, una obra de arte, aunque incompleta».
Evidentemente, a los antitaurinos que increpaban a los asistentes a la primera corrida no les gustaba nada la construcción, no por motivos arquitectónicos, sino por otras razones. Uno de los amonestados fue el periodista francés Denisse Guermonprez, experto en tauromaquia, que estaba ilusionado con el estreno. «La nueva plaza tiene un alma parecida a la veterana, que a mí me gustaba mucho», confesaba el redactor de la revista 'Tierras taurinas' al tiempo que avisaba que su director, el prestigioso André Vidard, se desplazará desde París a Vitoria el martes para conocer la plaza vitoriana.
Ibon de Olano, del equipo médico, expresaba de pie sus sentimientos porque los burladeros en los que se cobijaban no disponen de asientos. «Es muy bonita, aunque está aún sin terminar», puntualizaba.
Sin sombra
«Tiene cinco metros menos de diámetro que la anterior, pero es muy coqueta, a mí me gusta», observaba el doctor. No demasiado lejos, a y a pleno sol, se protegían como podían los blusas de Bereziak. Íñigo López de Abetxuko, uno de los integrantes de la cuadrilla contaba entre risas que al entrar en el coso se pusieron todos a cantar el himno del Real Madrid «porque nos recordaba más a un estadio de fútbol que a una plaza de toros». El tiempo hizo que contemplara con calma las instalaciones y cambiara de parecer. «Los asientos son muy cómodos», expuso ante sus compañeros.
La mirada de Santos Santos 'Serranillo' denotaba cierta nostalgia. «Mi plaza siempre será la otra, aunque reconozco que ésta está muy bien hecha; no le encuentro ningún defecto», decía el empresario taurino. Las quejas más escuchadas en el día de ayer se referían a la ausencia de sombra, lo que motivó el acaloramiento de más de uno. Por lo demás, alabanzas, felicitaciones y cumplidos para la nueva construcción.