Sin sorpresas. Es decir, entrega, sesión guitarrera y esa mezcla estudiada de chulería y descaro que hacen que Pereza sea para muchos una banda que aspira a volar muy alto. El grupo madrileño liderado por Leiva (bajo y voz) y Rubén (guitarra y voz) protagonizó una fiesta de rock que hizo vibrar al público de la plaza de Los Fueros, que coreó sus canciones y respondió a sus envites.
Estos jóvenes llevan siete años de gira, pero es ahora cuando se han convertido en aspirantes a convertirse en los nuevos Tequila. La banda quiso juerga desde el principio y no ceñirse a cumplir el expediente y marcharse al hotel. Apareció en el escenario tras una cuenta atrás y la música de 'El equipo A'. La noche empezó fuerte con 'Animales', el tema que da nombre a su tercer y penúltimo disco. Los primeros compases fueron suficientes para que el público comprobara que el sonido no hacía justicia al grupo. Demasiado grave, hasta con eco, aunque mejor en las primeras filas. «Esta plaza siempre igual, suena fatal», clamaba un fan.
Los chicos de Pereza hablaron con el público, contaron su visión de la vida y hasta pidieron que les insultaran. Es el gesto gamberro que piropean sus seguidores, hartos del pop demasiado simple e inocente. Tras el tercer tema, Leiva recordó los inicios de una banda que ahora es famosa, pero que tiene mucha experiencia a sus espaldas. «Recuerdo que tocamos en el Tapioca -en referencia al pub vitoriano ya cerrado-. ¿Gracias por traernos!», gritó.
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El público vibró y coreó los temas más conocidos, impregnados de irreverentes letras que no esquivan el sexo, las drogas y la actitud positiva ante la vida. Los momentos más aclamados de la primera parte del concierto llegaron con 'Lo que tengo yo adentro', 'Todo', 'Como lo tienes tú' y 'Si quieres bailamos', este último del segundo disco.
Tras dedicar un tema «a nuestros amigos de AC/DC», llegó el momento del descontrol. Con 'Música ligera' de fondo, Leiva y Rubén dejaron los cánticos y tomaron los micrófonos para dirigirse al respetable. Propusieron maneras imaginativas para desahogarse contra los jefes, presentaron a la banda e hicieron gritar a la plaza que a Vitoria «no le gusta el reggaetón».
Todo ello aderezado con leves versiones de otros temas, incluida una de 'My Sharona'. Para cerrar el primer ciclo utilizaron la pieza que todo el mundo esperaba, 'Princesas', sin duda la más aplaudida.
En la recta final, y ya en el 'bis', Leiva se sentó en la segunda batería y acompañó al percusionista titular, Roberto Martín, durante unos minutos delirantes que enlazaron con la interpretación de la mordaz 'Superjunkies', dedicada desde el micrófono «a todos los políticos corruptos».
La última, otro plato fuerte, 'Yo pienso en aquella tarde', un tema que el público demostró conocer de memoria. Al final, buen resultado e intensidad correspondida en las gradas.