El lector puede ver en la foto que hoy traemos un ejemplo de los disparates contra los que una y otra vez hemos hablado. Se trata de una instantánea donde aparece la basílica de Armentia y cerca de ella cómo se están levantando absurdos bloques de ocho o nueve plantas.
Ingenuamente habíamos pensado que el Ayuntamiento habría de considerar la protección de los alrededores del la antigua sede episcopal alavesa. Nos habíamos hecho la ilusión de que se protegería un marco histórico de gran importancia para comprender nuestro pasado. Habíamos imaginado que al fin tendríamos una acción decidida a favor de un modo humano e inteligente de construir nuevas casas. Por algún motivo creíamos que, con los nuevos descubrimientos en la basílica y en su entorno, la corporación municipal, los arquitectos y las inmobiliarias iban a emprender un modo diferente de edificaciones, de baja altura, amables, hermosas, que invitaran a la visita a la basílica, ofreciendo además una bella entrada a la ciudad a todos los que llegan desde el suroeste.
Pues no. Cuando llegamos a Vitoria por esa importante vía de acceso, pasado Gometxa, nos encontramos con estos bloques estúpidos, que van ahogando la perspectiva sobre Armentia, sobre la basílica y sobre todo el conjunto. La vulgaridad de las construcciones de Zabalgana ha llegado hasta el borde mismo de Armentia, destrozando esa perspectiva y destruyendo también las vistas que tenían los vecinos del poblado de esas casas bajas levantadas hace más de cuarenta años.
Una vez más queremos protestar por estos disparates urbanísticos. Una ciudad es algo más. Una ciudad ha de tener su alma, su encanto, cuidando las perspectivas, protegiendo cada detalle y evitando que se desfiguren bárbaramente paisajes que nos ligan a los siglos pasados y al medio en que hemos nacido y vivido. De ninguna manera se pueden permitir estos ataques de la maquinaria urbanístico-arquitectural.
Errores con los nombres
Abrimos el último número de la Gaceta municipal, nº 62. Un reportaje habla sobre Zabalgana. Y en el texto vemos la mención del 'río Ali'. Error insistente y reiterado, pues ese río se llama Perretxin.
Escuchamos determinada radio. Habla de 'la zona de las Universidades', otro error, porque no hay más que una Universidad, la Universidad del País Vasco. Quizá es pedir demasiado que el locutor distinga entre 'Universidad' y 'Facultad'; facultades, en efecto, hay varias en nuestro campus, pero Universidad no hay más que una.
Casi a diario escuchamos y leemos noticias sobre el famoso 'Tres Santos'. Nos hemos informado con quienes saben de estas, por si acaso, y nos dicen que lo de 'Tres Santos' no existe, y que es un nombre que se le ha ocurrido a algún burócrata ayer por la mañana.
En conclusión: que hay un patrimonio de nombres, al que se debe un respeto. Y que hay un patrimonio paisajístico, que hay que mimar con cariño. No nos cansaremos en esta lucha. Practicaremos la paciencia activa. Eso es seguro.