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Lunes, 7 de agosto de 2006
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Celedonazos
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VALE BIZNIETO

Dice el papelillo: «Vale por un rollo con el blusa/neska que te ha regalado este vale. Para canjear basta sonreír». En el envés continúa: «Canjear preferiblemente antes de: Fin de Fiestas». Cuentan que en el amor, como en la guerra, todo hueco es trinchera, pero muy abundoso de ganas de ligar hay que estar para hacer caso a un vale como éste. De todas las maneras, Biznietos y Biznietas, no perdáis la esperanza.

LOUIS ARMSTRONG

Quien quizá haya sido la mayor gloria de la trompeta de jazz o por lo menos el más famoso, no se ha muerto del todo. Renacido como marioneta, con coros incluidos, actúa por las noches en la calle Dato. Merece la pena pararse a verlo y, luego, recompensar el esfuerzo de la pareja de artistas.

CONTRA EL VICIO DE PEDIR

Los hay que tienen el vicio de pedir, por bien que les trate la vida. Algunos de los usuarios del autobús urbano nocturno, el imprescindible Gau Txori, solicitaban la noche pasada al conductor que, ya que estaba allí, podía poner un servicio de barra libre con unas bellas y animadas gogós. Y sólo por el euro con diez céntimos que cuesta el viaje. El paciente chófer aplicó, como parece lógico, la famosa virtud de no dar.

«PUTAS MONEDAS»

Una de las expresiones que más se oye por la noche en las barras de los bares es bastante malsonante, pero justificadísima. Es que por lo general, la lanza un señor ya entrado en la madurez, que evidentemente padece de presbicia, aunque no es presbítero, que quiere pagar, pero que no puede distinguir entre las piezas dinerarias con la poca luz de los locales hosteleros. La otra noche, por ejemplo, un amigo intentaba iluminar con el mechero la mano del pagante, que decía: «¿No veo las putas monedas! ¿Mañana saco la linterna, por mis muelas!»

BREAK-DANCE

Noche del día de La Blanca, verbena en el Arca alrededor de la una de la madrugada. Dos jóvenes vestidos con camiseta del futbolista Deco se empeñan en bailar las rancheras que sonaban con estilo break-dance. Aparte de los escasos resultados estéticos, consiguieron que la gente detuviera su propia danza para contemplarlos con mucho más que considerable asombro.

DESDE ELCHE

Grupo de jóvenes, todos con su camiseta negra en la que se lee: «Hemos venido a liarla... GORDA». Con un subtítulo: Elche-Vitoria. De la ciudad de las palmeras a la de los blusas para armar la gran juerga. No parece una mala idea.

SILENCIO, POR FAVOR

Cuando uno escucha música, los ruidos ambientales que interfieren en la audición tocan bastante las narices y tienden a poner de mal humor. Lo pudieron comprobar un par de chavales, muy pequeños, que iban tan formales soplando en sus trompetillas de plástico con considerable afición, fruición y pulmones. Pero atravesaban la plaza del Arca en pleno concierto de la banda de la Ertzaintza: se ganaron el «¿¿Chisstt!!» más fuerte que se haya oído nunca. Se callaron, claro.



Vocento