El grupo municipal del PNV reclamó ayer al alcalde que dialogue con la Guardia Urbana para evitar la escasez de agentes durante las fiestas de la ciudad. «Aunque por suerte no ha ocurrido nada grave, tanto la seguridad como el control de todo tipo de actividades está sufriendo las consecuencias del desencuentro entre la Policía Municipal y Alfonso Alonso», denunció el portavoz jeltzale, Mikel Martínez.
Los peneuvistas dicen que el número de efectivos operativos estos días es «reducido». Aseguran, así, que en la noche del 4 al 5 de agosto sólo trabajaron siete agentes, lo que obligó a la Ertzaintza a reforzar la presencia policial. Martínez cree «grave que el equipo de gobierno haya permitido que se llegue a esta situación». Por ello, insiste en su llamamiento al regidor popular a que inicie un diálogo para «acabar con la falta de voluntarios» durante La Blanca.
A su juicio, este panorama entraña «riesgos de todo tipo» y se deja notar, afirma, en la venta ambulante «ilegal». «No hay más que pasearse por las calles para comprobar cómo proliferan los tenderetes sin licencia, contra los que el PP se había mostrado ahora tan beligerante». Añade que, según fuentes del propio Gabinete Alonso, «sólo tres agentes se ocupan de controlar esta actividad, frente a doce, en anteriores ediciones de las fiestas».
Rincón infantil
Por otro lado, el grupo del PNV en el Ayuntamiento llamó la atención sobre el «reducido» espacio con que, a su juicio, cuentan este año los niños en Conde de Peñaflorida. El espacio infantil acoge a Gargantúa y actividades teatrales.
Señalan que, «en contra de la medida habitual de retirar todo el material de obras que obstaculice la vía pública», el recinto permanece rodeado por una verja provisional en el que se acumula la maquinaria y otros objetos necesarios para la reforma de la calle Cercas Bajas.
«El espacio se ha quedado limitado a un rincón absolutamente inapropiado para las actividades en las que se dan cita a diario muchas familias con niños pequeños», critica Martínez. «No entendemos la desidia y la imprevisión. Debían haber retirado el material o buscar otro emplazamiento al rincón», concluyó.