Una mezcla de desconcierto y satisfacción invadió a los miles de personas que asistieron el domingo a los alrededores del recinto de Mendizabala para disfrutar de los fuegos artificiales. El monte de la Tortilla se abarrotó de gente media hora antes de que la empresa pirotécnica maltesa Pyro Limited-Fireone diese el pistoletazo de salida. Los mejores sitios se cotizan muy alto.
Los más rezagados subían a lo alto de la colina para verlos de pie. Entre ellos, Asier Ogara y Natalia González, agotando los minutos que faltaban para el espectáculo a base de pipas. «Nos gustan mucho los fuegos y venimos todos los años», señalaba Asier. «Nos entretenemos viéndolos y nos encanta la variedad de formas y la mezcla de colores que se crean de los fuegos», añadía Natalia.
Las luces y la pólvora no sólo atraen a parejas. Muchos niños abrumaban a sus padres haciéndoles todo tipo de preguntas. Era el caso de Asier, un niño de 5 años que sentado sobre los hombros de su padre no paraba de hacer comentarios.
Junto a ellos, Cristina, de tan sólo un añito, lo observaba todo con ojos asustados desde la silla donde estaba sentada. «No somos asiduos, pero nos gusta venir en ocasiones», contaba el padre, Miguel Ángel Gil. «Esta vez hemos venido para que la niña los vea, esperemos que no se asuste», agregó la madre, Marta Pérez.
Explotó el primer cohete y Asier calló, así como todos los espectadores que ocupaban la colina. El cielo estalló en formas y colores que se reflejaban en los ojos de la gente que tan sólo abría la boca para lanzar un «¿ohhh!» acompañado de aplausos y «bravos».
La satisfacción duró poco tiempo. Y es que, durante cinco minutos, el espectáculo pareció acabar. Asier, atento a todo lo que sucedía gritó «¿fuego, fuego!», a pesar de los esfuerzos de su padre por hacerlo callar. En el lugar donde se disparaban los cohetes, había llamas. Un camión de bomberos consiguió extinguirlas con rapidez.
Desconcierto
Lo que no se consiguió calmar fueron los silbidos del público que castigó así a la empresa pirotécnica por su 'descanso'. Pasados los cinco minutos, la batalla pirotécnica continuó en el cielo arrancando de nuevo los aplausos de la gente que había dado un voto de confianza a la empresa maltesa.
Y por fin, llegó la traca final. «Hoy no me ha gustado tanto porque no ha tenido continuidad, aunque ha habido algunos 'zambombazos' buenos al final. Deberían tirar los cohetes más arriba y con más fuerza», concluía Luis López, un apasionado de los fuegos y un asiduo a estos espectáculos.
Esperemos que esta noche la compañía pirotécnica canadiense Starlite, especializada en el acompañamiento de grandes conciertos -Rolling Stones, Paul McCartney- haga las delicias de los asistentes.