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Miércoles, 9 de agosto de 2006
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CULTURA
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Una biografía descubre el pasado como cantante de rock de Dan Brown
El autor de 'El código Da Vinci' se inició en la música con un disco para niños y fracasó en sus siguientes proyectos Pensaba que sus modales chocaban con el mundo rockero
Una biografía descubre el pasado como cantante de rock de Dan Brown
EDUCACIÓN DE ÉLITE. Dan Brown estudió en un colegio para familias acomodadas, en el que su padre daba clases. / EFE
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Antes del éxito de 'El código Da Vinco', Dan Brown era un gran coleccionista de fracasos. Sus tres primeras novelas -'La fortaleza digital', 'Ángeles y demonios' y 'La conspiración'- no habían estado a la altura de las expectativas y antes había probado en el mundo de rock, sin lograr ni aplausos ni pitadas. En el libro del que ha vendido más de 25 millones de ejemplares en todo el mundo, 'El código Da Vinci', estaba su esperanza de poder dedicarse a una profesión creativa. Salió en 2003 y el filón continúa a pleno rendimiento.

Una biografía firmada por Lisa Rogak, titulada 'El hombre que escribió 'El código Da Vinci'' (Punto de Lectura), desvela el pasado de este escritor estadounidense que el pasado 22 de junio cumplió 42 años. El libro no es un prodigio de investigación, no cuenta con el testimonio del autor y destaca en el arte del refrito, hecho a partir de declaraciones hechas en los medios. Pero estas deficiencias se compensan con el bajo precio del volumen -cinco euros- y con los jugosos datos que aporta sobre la vida de Brown antes de 'El código...', en la que el pasado musical del escritor aparece como lo más llamativo.

Educado en un colegio para ricos, el Exeter College, y una universidad de élite, Amherst, Brown se compró un sintetizador y un equipo de grabación de segunda mano y empezó a experimentar. Muy culto pero sin base musical, dio con un sonido que se parecía al de las ranas, y luego pasó al de los elefantes, los cisnes y las ratas. Con todo ello publicó su disco de debut, 'SynthAnimals', destinado para el público infantil.

El futuro escritor de éxito se convenció de que lo suyo era la música, así que grabó su primer álbum para adultos, 'Perspective', y en la primavera de 1991 se mudó a Los Ángeles para intentar el triunfo el mundo de la música. Para llegar a fin de mes, daba clases de Español en un instituto de Beverly Hills y comenzó a meterse en los ambientes y centros de producción musicales. Nada más hacerlo conoció a la que luego sería su mujer, Blythe Newlon, entonces directora de desarrollo de la Academia Nacional de Compositores.

Inglés exquisito

Gracias a ella consiguió que su siguiente disco se lo produjera Barry Fasman, que había trabajado con Billy Joel, Paul Simon y Prince. Los músicos de estudio también eran de lo mejorcito. Algunos habían acompañado a Madonna, Doobie Brothers, Michael Jackson y Paul McCartney. Había que pagarles a todos, con cargo al propio autor, que se llenó de deudas.

El disco, que se tituló 'Dan Brown', no cuajó. El escritor lo achacó a su falta de ganas para cumplir con el 'código Hollywood'. Brown iba de chaqueta y corbata a las reuniones con los ejecutivos musicales, que acudían en vaqueros, y les mencionaba su exquisita educación, cuando ellos, en su mayoría, no habían terminado el bachillerato. «En un entorno en el que se glorifica el pelo largo, los tatuajes y el amanecer borracho en la calle, mi probado dominio del inglés no es exactamente un requisito previo para el éxito», se justificaba Brown.

El escritor acababa de sacar un disco de rock suave pero no casaba con lo que pedía el mercado musical. Como él decía, un tipo medio calvo con aire de profesor no pinta nada en la MTV. Y además no le gustaba actuar en público, y eso es lo más discos vende al principio. En 1995 apareció su última aventura musical, titulada como uno de sus libros, 'Ángeles y demonios'. Después volvió a Exeter con su mujer y empezó a escribir. El resto ya lo saben los lectores.



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