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Jueves, 10 de agosto de 2006
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ÁLAVA
DUELO DE RIMAS
La plaza del Machete acogió la última sesión de bertsolaris con Sebastián Lizaso, Andoni Egaña, Oihane Perea e Iñaki Viñaspre
DUELO DE RIMAS
Oihane Perea en un momento de su actuación. / NURIA GONZÁLEZ
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Retorcer palabras, columpiarse en sílabas, jugar con proverbios y sacar los colores a los contrincantes es a lo que se dedicaron los bertsolaris que ofrecieron la última sesión de La Blanca en la plaza del Machete. La ironía estuvo servida a cargo de cuatro comensales de lujo: los veteranos Sebastián Lizaso y Andoni Egaña, versus los vitorianos Oihane Perea e Iñaki Viñaspre, que participaron en un banquete de bromas, chistes, y rompecabezas lingüísticos llenos de humor.

«Los de hoy son muy buenos, ya lo verás», comentaba Estíbaliz García cerca del puesto donde los asistentes tomaban la obligada sidra con el pincho de chistorra a la una y media de la tarde, hora en que comenzó el espectáculo. Como entremés, los cuatro protagonistas compusieron un saludo que introdujo la actualidad más festiva de los últimos días: resacas, blusas, conciertos y hasta elecciones municipales anticipadas.

Con Rubén Sánchez proponiendo los temas, en el primer plato la métrica supo a proceso de paz y política vasca, donde no faltaron alusiones reivindicativas ni mofas a la autoridad. A continuación, Lizaso y Perea jugaron a ser un matrimonio de bertsolaris. «Te veo más cuando sales por la tele que cuando estás casa», le reprochaba el guipuzcoano a Oihane, que no se ruborizó ante comentarios como «madre irresponsable» o «mal ejemplo para los niños» y supo contestarle con originalidad. Mientras tanto, entre el público cinco jóvenes levantaban una pancarta para animar a su colega Iñaki Viñaspre, que se lució con gracia en una seguidilla a dúo con Egaña, aplaudida por el público en clave de tres por cuatro. «Iñaki es un crack, siempre venimos a verle y suele ser muy divertido», observaba Galder Ruiz, uno de los fans de su cuadrilla. Así, la pareja protagonizó un toma y daca sobre «ser un vago para todo menos para componer versos» o «llegar a casa a cuatro patas».

Complicidad

Los aplausos también acompañaron las frases de Egaña, que no soltó en ningún momento el cigarrillo, fiel contribuyente a inspirar la imaginación del de Zarautz. «Ahora que Lakua es el doble de grande me pierdo en la ciudad», rememoraba el tres veces campeón de Euskadi acerca de los años en los que vivió en la capital alavesa. La complicidad tampocó faltó entre los bertsolaris, que cantaron sobre alcalde de Vitoria en el Chupinazo para introducirse después en una lata de cerveza y reflexionar sobre las juergas festivas a modo de postre. Rimando 'hi, mutikoa' con 'emaidak bostekoa' ('tú, chaval, choca esos cinco') el combo dio un consejo optimista para finalizar las fiestas: «salir de marcha hasta que el cuerpo aguante».



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