Considerando el comportamiento de los toros en la corrida de Aldeaquemada, y el buen sobrero de Mari Carmen Camacho, tengo para mí que debiéranse haber cortado más orejas. El público, escaso y cariñoso, deseaba que los chavales se fueran contentos. Se divirtió más que otras tardes.
Salvo el segundo de la tarde, todos los cornudos que saltaron a la arena, hasta el devuelto, fueron aptos para el lucimiento.
Sin analizar con lupa el comportamiento en varas y detalles de alta consideración, hubo toros muy aceptables y que en la mayoría de las ocasiones los quisieran los toreros en cualquier plaza.
Como cada día, los caballos de picar salieron con los dos ojos tapados. Cuando no había peto, hace más de 75 años, solían caer muchos jamelgos heridos y eran retirados para ser cosidos, por especialistas en sastrería equina, y que volvieran al tajo. Había criaturas que estaban pendientes de la entrada y salida de aquellas puertas y ese espacio se llamaba 'tendido de los sastres'. Se llama a sí a los lugares estratégicos para ver sin aforar euros.
Bajito. De 625 kilos. Cárdeno claro y con el número 27. Justo de fuerza y bien presentado. Se comporta bien en banderillas y repite con fijeza y sin molestar acudiendo al primer toque. Por ambos lados es toreable por su nobleza. Un poco soso. Con toreo no tan encimista también hubiera resultado.
Criadito. Llevaba el número 38 y pesó 470 kilos. Castaño oscuro. Mostró buen aire en los lances iniciales y acudió de lejos al peto con buen aire y lo mismo en banderillas. Tardó en reaccionar, de corta embestida y deslucido en la muleta. Mirón y falso, va a menos y se echa por descastado.
Larguirucho. Negro. De 545 kilos y con el número 2. Acucharado, con excelente son en los lances de capa y gustando al torero que pretendió mantenerlo. Devuelto por invalidez.
Pajarraco. De Mari Carmen Camacho. Sobrero. Cárdeno oscuro, con el 18 en el costillar y de 550 kilos. Persigue en banderillas y tuvo un lado derecho excepcional repitiendo con codicia e importancia. Izquierdo muy bueno, a secas. Obedeció con fijeza menos en la sanjuanera final en la que dio un palotazo al torero.
Rabón. Cárdeno oscuro, de 585 kilos y con el número 17. Remata en burladero y se astilla el pitón derecho. Justo de fuerza, acude desde lejos con nobleza y templado. Humilla y mantiene fijeza en la sarga y la calidad hasta el final.
Fosforito. Con el número 28, cárdeno oscuro y de 570 kilos. Buen comportamiento en la capa y acude de lejos al parapeto. Sobrado de brío y acometividad, con cierto cabeceo molesto inicial, repitiendo un poco rebrincado y desbordando. Aguanta muchos pases con la boca cerrada y pidiendo tralla y fue a más.
Peruchito. Negro, con el 25 y 560 kilos. Bien armado, con buenos principios y persiguiendo en banderillas. Repite desafiante en poco espacio, con fijeza, y evolucionando en poco espacio. Izquierdo difícil y tendencia a pararse.
Bien en banderillas Oliver, Mingo, Gonzalo, Téllez y César Pérez.