La Ertzaintza, con toda probabilidad, pondrá hoy a disposición judicial al empresario Ramón Talegón y le imputará el asesinato de su suegra, Pilar Achaerandio, según anticiparon a EL CORREO fuentes jurídicas. La mujer, de 75 años, apareció el pasado domingo tendida en su dormitorio, en el sexto piso del número 27 de la calle La Paz, con la cabeza abierta a golpes. Dos días después, el pasado martes, hacia las nueve de la noche, la Policía autónoma detenía a su yerno, un conocido hostelero del Casco Medieval de Vitoria, por su presunta relación con la muerte, y lo trasladaba a dependencias policiales, donde ha permanecido desde entonces.
Los investigadores apuntan como principal hipótesis a que el crimen se produjo por una disputa económica. Por ello, tienen controlados los movimientos financieros de las cuentas de la víctima. Fuentes cercanas al caso señalaron además a este periódico que los agentes podrían haber encontrado billetes con restos de sangre en algún lugar propiedad del sospechoso, como su casa o su negocio, un asador.
Las pesquisas se centran ahora en la búsqueda del arma homicida y de la camisa que el sospechoso vestía el día de autos, y que podría aportar pruebas determinantes, como restos de sangre, cabellos u otros indicios.
Al parecer, la Policía vasca dispone de las imágenes que le ha proporcionado una cámara de vigilancia de la zona en la que aparece el empresario. Cuenta, asimismo, con el testimonio de varios testigos que le vieron, ese día, en las inmediaciones del inmueble en el que residía su suegra.
Ambas circunstancias han facilitado a los investigadores detalles sobre la vestimenta del hostelero. Sin embargo, y de forma por ahora inexplicable, la prenda no aparece.
Registro infructuoso
Según ha podido saber EL CORREO, en las últimas horas los agentes han acudido al domicilio del detenido, acompañados por él, para realizar un registro. Pero resultó del todo infructuoso. La camisa del sospechoso no se encontraba allí. Además, la Ertzaintza ha tomado declaración a la asistenta de la víctima, así como a un familiar muy próximo del empresario.
En el céntrico inmueble en el que reside el hostelero con su mujer y sus dos hijos continuaban ayer las muestras de consternación por lo sucedido. Tanto es así que varios vecinos colocaron en el portal un comunicado de solidaridad con el empresario y con su familia. «No creemos en su culpabilidad. Le conocemos desde que vino aquí, hace ocho años, y se ha mostrado pacífico y generoso. Ante cualquier discusión siempre intentaba apaciguar», señaló un vecino.