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Sábado, 12 de agosto de 2006
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ÁLAVA
El juez decreta prisión incondicional para Ramón Talegón por el asesinato de su suegra
Tras declarar durante más de cinco horas, el hostelero fue trasladado ayer a la cárcel de Nanclares Su familia defiende la inocencia del imputado
El juez decreta prisión incondicional para Ramón Talegón por el asesinato de su suegra
Ramón Talegón, en una imagen retrospectiva. / EDUARDO ARGOTE
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LOS DATOS

La víctima: Pilar Achaerandio Fernández de Añastro. 75 años. Fue encontrada tendida en su dormitorio, con la cabeza abierta a golpes, a mediodía del pasado domingo 6 de agosto.

El lugar de los hechos: Un sexto piso del número 27 de la calle La Paz, en pleno centro de Vitoria.

Las diligencias: El Juzgado de Instrucción número 3 de Vitoria las ha decretado secretas.

El imputado: La Ertzaintza arrestó el martes 8 al yerno de la víctima, el hostelero Ramón Talegón, y ha registrado su asador y su vivienda. Ayer pasó a disposición judicial a primera hora de la mañana y tras declarar durante varias horas, una juez decretó su ingreso incondicional en el centro penitenciario de Nanclares de la Oca.

Las pesquisas: La Policía vasca centra sus investigaciones en localizar el arma homicida -un «objeto contundente»- y la camisa que el imputado vestía el día de autos.

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El conocido hostelero vitoriano Ramón Talegón ha pasado su primera noche en una celda compartida del módulo de ingreso del centro penitenciario de Nanclares de la Oca. Entró allí ayer, pasadas las tres de la tarde, después de permanecer más de cinco horas declarando ante la titular del juzgado de Instrucción número 3 del Palacio de Justicia de Vitoria. La magistrada decretó su ingreso incondicional -esto es, no eludible mediante el pago de una fianza- por el presunto asesinato de su suegra, Pilar Achaerandio, el pasado domingo, en pleno centro de la ciudad.

La mujer, de 75 años, apareció tendida en su dormitorio, en el sexto piso del número 27 de la calle La Paz, con la cabeza abierta a golpes. La autopsia practicada después al cadáver confirmó su muerte por homicidio. Dos días más tarde, el martes 8, la Ertzaintza arrestaba a su yerno como principal sospechoso del crimen. El empresario permaneció desde entonces en dependencias policiales hasta que a primera hora de ayer fue llevado ante la juez.

Según confirmaron a EL CORREO fuentes de la investigación, en su primera declaración ante los agentes Talegón incurrió en varias contradicciones relativas a la ropa que vestía el día de autos. Asimismo, «equivocó horas». Estas circunstancias, entre otras, llevaron a los policías a acusar del crimen al sospechoso, quien a partir de ese momento se negó a responder a más preguntas y optó por mantenerse en silencio.

Casi una semana después del crimen, y con el único sospechoso encarcelado, la Ertzaintza no ha logrado encontrar aún el arma homicida.

Objeto «contundente»

Las mismas fuentes detallaron a este periódico que la víctima presentaba magulladuras y tres fuertes impactos en el cráneo que le provocaron pérdida de masa encefálica y que fueron propinados mediante un «objeto contundente y no punzante». Qué era y dónde está sigue siendo aún un misterio sin resolver.

Lo mismo que la camisa que vestía el imputado el día de autos y que podría aportar pruebas determinantes, como restos de sangre, cabellos u otros indicios. La Policía autónoma dispone, al parecer, de las imágenes que le ha proporcionado una cámara de vigilancia de la zona en la que aparece el empresario.

Cuenta asimismo, con el testimonio de varios testigos que le vieron, el domingo, en las inmediaciones del domicilio donde residía su suegra. Ambas circunstancias han facilitado a los investigadores detalles sobre la vestimenta que llevaba Talegón. Aunque los agentes realizaron un registro en el piso del hostelero junto con él, no lograron hallar una prenda similar. Tampoco en otros lugares inspeccionados.

Entretanto, la Policía científica analiza los restos de sangre hallados en varios billetes que se encontraban en algún lugar propiedad del imputado, como su casa o su negocio, un restaurante asador.

Pese a que el hostelero, casado y con dos hijos, permanece en prisión a la espera de que se convoque la vista oral, su familia cierra filas en torno a Talegón e insiste en su «inocencia».



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