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Sábado, 12 de agosto de 2006
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ÁLAVA
«En cada nuevo montaje, tiramos el 70% del material», dice Paco González
Familie Flöz abren esta noche las funciones del Festival de Araia en el polideportivo Arrazpi
«En cada nuevo montaje, tiramos el 70% del material», dice Paco González
MÁSCARAS. La particular estética de Familie Flöz. / EL CORREO
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TEATRO EN ARAIA
Hoy

The Leaping Loonies: Herriko Plaza. 20.00 horas.

Familie Flöz: 'Teatro Delusio'. Polideportivo Arrazpi. 22.30 horas.

Solo Manolo: 'Locomotivo'. Herriko Plaza. 00.30 horas.

Mañana

Potxin eta Patxin: 'Indioen Lurraldean'. Herriko Plaza. 13.30 horas.

Marco Carolei: 'Capocómico'. Herriko Plaza. 20.00 horas.

La galera encantada: 'Pido gancho'. Polideportivo Arrazpi. 22.30 horas.

Riki López: 'Dando el kante'. Herriko Plaza. 00.30 horas.

Lunes 14

Trapu Zaharra: 'Visa vis'. Sala Andra Mari. 20.00 horas.

Cascai: 'Living Costa Brava'. Polideportivo Arrazpi. 22.30 horas.

Los Gingers: 'Perlas y plumas'. Herriko Plaza. 00.30 horas.

Martes 15

Zanguango: 'El desahucio'. Herriko Plaza. 13.30 horas.

Los 2 Play: 'Comeback'. Sala Andra Mari. 20.00 horas.

Charo López: 'Tengamos el sexo en paz', de Dario Fo. Polideportivo Arrazpi. 22.30 horas.

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Las palabras sobran. Familie Flöz -que ya mostraron en Vitoria 'Ristorante Immortale' hace media docena de años- presentan 'Teatro Delusio' en el marco del Festival de Teatro de Humor de Araia, hoy a las 22.30 horas. «Se trata de tres técnicos de teatro, que están detrás de las bambalinas. Estos tres tipos son los personajes que son el corazón del espectáculo y después se encuentran con toda una historia del teatro: ópera, ballet, teatro clásico, humor,... con todos los géneros», comenta Paco González, impùlsor de la compañía con sede en Alemania.

«Lo bonito, lo que le gusta a la gente es la agilidad que tiene, porque hacemos más de treinta personajes entre tres actores. Al principio, aparecen músicos y músicos, con una velocidad tal que la gente se pregunta de dónde y cómo salen», apunta. «El estilo que tenemos es la transformación rápida, con la máscara. La historia cuenta cómo estos personajes están en contacto con todos los géneros del teatro», resume.

«La idea partió hace unos años en Italia, hablando de cuánto nos ayudan nuestros compañeros, cuánto aportan al espectáculo. Son nuestros amigos y nunca protagonizan, así que decidimos centrarnos en ellos», recuerda.

«Es como el teatro al revés. 'Teatro Delusio' se podría traducir al castellano como 'Teatro del Desencanto', porque rompe el encanto de lo que no se ve: lo tiene que verse no se ve y sí lo que no debería verse. Hay roces, enamoramientos entre las personas en el marco de un gran teatro estatal, como los que hay en donde venimos, en Alemania. Sale prácticamente toda la gente que participa y existe dentro del teatro».

Y también hay ambientes diversos. «Nuestro teatro es tragicómico, jugamos con la lágrima y con la risa. Siempre tocamos todas estas emociones: el público se entristece y se alegra, pero no puedo explicar qué proporción hay de cada elemento», confiesa.

Otra constante son las caretas de creación propia que llevan los personajes. «La máscara es el estilo de teatro más antiguo que existe. Hemos buscado dar un paso más allá del payaso, que en los años 70 se había quedado un poco pobre porque el marco que tiene para trabajar, el circo, empieza a morirse», describe González.

«Para nosotros, el payaso era fundamental, con la influencia de Charles Lecoq y de los años 60. Pero el problema es que no puede hablar mucho, porque si no se mete en el campo del actor. Y tampoco es ponerse una nariz roja y hablar mucho porque 'como soy tonto, puedo decirlo todo'. El lenguaje del payaso era muy pobre, y era el espejo de la sociedad. Pensamos en dar un paso más allá mediante la máscara, que ayuda a mantener el contacto con el público», señala González, que fue profesor del resto de intérpretes -Björn Leese y Hajo Schüler- y del director Michael Vogel.

El sistema de trabajo y creación de este grupo de actores, autores, directores y productores es también peculiar. «Muchas veces, cuando andamos juntos por ahí, surge una idea. Luego, nos encontramos esporádicamente para hacer tonterías: cada uno hace cualquier chorradita, aportamos muchas ideas y grabamos en vídeo. Nos vemos, volvemos a juntarnos y ya vamos haciendo algún esqueleto de idea de escena. Seguimos trabajando, porque nunca tenemos una idea escrita, sino que se va escribiendo según se va desarrollando. Al final, tiramos el 70% de lo que tenemos y nos quedamos con lo que es el espectáculo. En este, después de estrenarlo en Edimburgo, le quitamos 10 minutos más», detalla González.

Dentro de todo este proceso, cada intérprete debe aportar elementos que definan la personalidad de su carácter. «En este caso, cada uno de los tres debía elegir un personaje y un sueño. Luego, hay un trabajo inmenso para ir dándole vida».

La vista gorda

«Yo, por ejemplo, hago a un tipo muy gordo. Iba para la sala de ensayo, y me encuentro con un camionero que tenía el cuerpo exactamente como el que imaginaba para mi figura: me quedé enganchado una hora, mientras cargaba y descargaba. En ese momento, era mi maestro», explica el artista, que se fijó con detalle en cómo se movía su referente.

«Avisé a los compañeros de que había encontrado a alguien al que copiar. Y apliqué a lo que ya tenía cosas que me abrieron más los ojos». El fundador de Familie Flöz indica que «siempre nos inspiramos en alguien que vemos o conocemos, pero también lo hacen todos los actores. Pienso que lo interesante que tenemos nosotros es la forma de contar las cosas: tenemos una facilidad corporal para estar en la situación. Y los sentimientos los estás viendo».



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