Los visitantes que acudan al futuro museo de Arqueología de la calle Cuchillería se transformarán por unas horas en descubridores. Cuando penetren en sus salas de exposiciones se sentirán como en el interior de un cofre donde encontrarán multitud de sorpresas.
Y es que los responsables del nuevo recinto cultural del Casco Viejo han concebido el edificio y su contenido como un «museo vivo», dotado de tecnologías de vanguardia que convertirán la visita en una aventura interactiva a lo largo de los siglos. Su capacidad es cuatro veces mayor que la de la actual sede de Arqueología y sus posibilidades «infinitas», explican técnicos del departamento de Urbanismo que dirige Marta Alaña.
La empresa madrileña Empty será la responsable de sorprender al público que acceda al fabuloso cofre del arquitecto navarro Patxi Mangado, cuyas obras todavía no se han reanudado. La firma dispondrá de dos millones de euros y siete meses de plazo para distribuir las importantes colecciones alavesas a lo largo de los tres pisos de exposición. Se espera que la inauguración se lleve a cabo a lo largo de 2007.
Empty ha propuesto tapizar de madera wengué -muy oscura- las paredes interiores del museo, las que dan a la calle Pintorería y que son ciegas. El suelo también es del mismo material, mientras que la fachada que da al patio es acristalada. Además, las tres alturas están surcadas por grandes paralelepípedos de alabastro, que provocarán que la caja parezca atravesada por una serie de rayos de luz.
Con laboratorios
A partir de aquí, la iluminación, los efectos audiovisuales, unas vitrinas encastradas y unos llamativos textos explicativos serán los que pongan en valor una de las mejores colecciones arqueológicas de España.
Se podrán observar proyecciones que se verán desde el exterior y hasta doce audiovisuales. Éstos recrearán historias tan especiales como la de los clanes guerreros de La Hoya, cuya necrópolis y poblado tendrán un lugar muy especial dentro del museo; la de la casa de Iruña Veleia, donde un profesor de origen egipcio instruía a los niños; la de los vecinos de Mariturri, que veían pasar a viajeros romanos en dirección a la ciudad de Astorga; la vida en el pueblo tardoantiguo de Aldayeta, o la de los castros de Lastra.
La visita seguirá un orden cronológico, desde los orígenes del hombre hasta nuestros días, y nace con el objetivo de ser amena y didáctica. Sin embargo, esto no impide que el museo profundice de una manera entretenida en momentos clave de la historia, de los que Álava tiene profusas pruebas. Es el caso del urbanismo en la Edad de Hierro, la romanización y sus vías de comunicación o el fenómeno mesolítico de transición del paleolítico al neolítico, detalló la directora del centro, Amelia Baldeon.
Además de la parte expositiva, el futuro museo contará con un área de investigación -«su verdadero corazón»-, con talleres, laboratorios, archivos, biblioteca y almacenes, distribuidos en la planta baja y los dos sótanos.