-La vieja plaza de toros se derribará en los próximos días. ¿Tienen previsto algún acto especial?
-No, ya está todo hecho. Lo único que se debe hacer es salvar aquellas cosas que se puedan guardar y otras que nos han pedido algunas localidades cercanas, burladeros y cosas así. Con la nueva en funcionamiento, ya se puede derribar la vieja.
-La feria ha vuelto a ser floja de público. ¿Alguna receta?
-El contrato con Taurotoro acaba el 15 de agosto y es momento de plantearnos las alternativas.
-El alcalde ha contactado con los gestores de Santander para interesarse por la fórmula empleada allí para relanzar la feria.
-Es una posibilidad. En Santander, efectivamente, se contrata desde el Ayuntamiento a un asesor taurino para diseñar la feria, a la que se inyecta un buen montante de dinero público. Pero hay más fórmulas. Hay que tener en cuenta que la plaza será un multiusos y que acogerá actuaciones todo el año. En otoño resolveremos este asunto.
-¿Están satisfechos con el acabado de la plaza?
-Todos los críticos y muchísimos ciudadanos nos han felicitado por lo fantástica que es la nueva plaza, lo cómoda y funcional que resulta. Ha sido una satisfacción, después de todo lo que se ha dicho en los últimos meses. Hasta la oposición, que parece enfrentada a cualquier cosa que se haga en esta ciudad, se dará cuenta de que ha sido una buena operación.