Una música cortesana inunda la capital alavesa. Artesanos, nobles y amas de llaves corren de un lado a otro de la ciudad. Están nerviosos. Desde el emblemático palacio de Villasuso, Mateo de Zuazu da los últimos consejos a los criados para que todo esté listo. El emperador Carlos V viaja a Vitoria y todo tiene que estar preparado. No puede faltar nada. Faldones, trajes y calles tienen que estar impolutos para la visita del monarca en su parada hacia los Países Bajos. La ciudad espera.
Vitoria ha vuelto al Renacimiento, en concreto al siglo XVI. Lo ha hecho posible una iniciativa del Ayuntamiento que se lleva desarrollando desde el 7 de julio y que debido a su inusitado éxito se prolongará hasta finales de septiembre con el objetivo de que «turistas y vitorianos conozcan la historia de la ciudad», explicó ayer el concejal de Promoción Económica y Turismo, Fernando Aránguiz.
Tres actores de la compañía Chapitel interpretan la obra '¿Otra vez aquí su majestad?' por las calles de la capital. Ataviados con trajes de la época dan vida a personajes que fueron emblemáticos en el funcionamiento de la ciudad, a inicios del Renacimiento, cuando numerosos nobles de la Corte de Castilla se trasladaron a la capital alavesa atraídos por su potencial económico.
En estas visitas, teatralizadas y de noche, han participado 400 personas dispuestas a introducirse en los secretos más recónditos que el casco histórico esconde entre sus muros.
Los vecinos de Vitoria han sido los usuarios que más han participado en esta atracción, seguido por los bilbaínos, además de sevillanos, gaditanos y madrileños. Un nueva oferta para una ciudad que trata de engancharse al tren del turismo con datos que invitan a la esperanza. «La tendencia se mantiene al alza con 15.381 consultas en la oficina de turismo en el mes de julio y un total de 14.401 peticiones en lo que llevamos de mes», apuntó ayer Aránguiz.
El paso de Carlos V
El aplaudido y nuevo recorrido turístico arranca en la balconada de San Miguel, escenario de visitas como la del rey Alfonso X en 1256. El itinerario discurre a través de la calle Correría. Entre la estrechez de la calzada se atisban aún reflejos renacentistas como el callejón de San Miguel. Allí, Mateo de Zuazu, sobrino de Ortuño Ibáñez de Aguirre, saluda a los primeros visitantes. «Nobles y leales viajeros sean bienvenidos a la ciudad de Vitoria», pregona bajo la incredulidad de los asistentes que contemplan a un personaje histórico en pleno siglo XXI. La comitiva se detiene de nuevo ante los restos de la antigua muralla y el Portalón para continuar subiendo por la cuesta de Santa María.
El palacio Escoriaza-Esquível y el de Villasuso son los puntos claves antes de llegar al final de la visita, la casa de los Aguirre, lo que hoy es conocido como el centro cultural Montehermoso. Allí, el rey Carlos V estuvo hospedado en tres ocasiones.
Todavía quedan historias por contar. Pero los que no tengan su reserva, deberán esperar un año más. Las previsiones se han desbordado y el aforo está completo.