La suciedad se ha adueñado del patio del colegio Ángel Ganivet, situado en la calle Jacinto Benavente. Al menos eso es lo que denuncian padres del centro y vecinos de la zona, que aseguran que «desde hace años ya se da esta situación, no se trata de algo nuevo».
Los fines de semana y periodos vacacionales, como este verano, «se convierte en un estercolero», denuncia entre otros José Antonio Nájera, padre y residente en el mismo barrio. En su opinión, resulta «lamentable» que, ahora que las clases han acabado y los alumnos están de vacaciones, «este espacio no pueda ser utilizado por los niños que se han apuntado a las colonias organizadas por la asociación de padres y madres, y todo por la suciedad acumulada».
El motivo, según él y otras familias, se debe a los grupos de adolescentes «ociosos, que han convertido ese recinto en su txoko». Los padres y residentes de la zona afectados afirman que los chavales «no recogen la basura que generan» y por eso solicitan al Ayuntamiento que vele por el buen uso y mantenimiento del colegio. «La escuela pública se merece unas instalaciones dignas en las que desarrollar la labor formativa de la mejor manera posible».
Prestigio
Para varias familias de escolares del centro, «no es justo que el Consistorio margine así a este centro, con alto prestigio por su labor educativa. Necesita que le laven la cara».
Desde la asociación de vecinos de Santa Lucía reconocen también que «se ve a los chavales que entran a beber y fumar, aunque cuando está cerrado supongo que saltarán la verja», apunta su portavoz, Guillermo Leronés.
Al parecer, la asociación no ha recibido ninguna queja formal por este asunto, pero sí se ha dirigido en alguna ocasión al Ayuntamiento para reclamar ayuda.
«Ese patio cuenta con muchos recovecos tras el frontón que están bastante ocultos, por eso les pedimos que pensaran en alguna solución. Inhabilitarlo o usarlo con fines didácticos, como cubierta para algo», apunta Leronés.
El portavoz de los residentes asegura han trasladado su malestar por el estado del patio a la directora del centro. Les respondió que ella también ha reclamado ayuda para tratar de solucionar el tema, «pero parece que no hay movimiento», señala el portavoz, quien recuerda que hace años «encontraron incluso jeringuillas. Es un escondite».