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Lunes, 21 de agosto de 2006
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SOCIEDAD
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En casa del doctor Robot
El ingeniero biomédico Paolo Dario coordina en San Sebastián un proyecto para mejorar la autonomía de ancianos y discapacitados
En casa del doctor Robot
Una niña minusválida es sentada en una silla multifuncional. / EFE
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«Imagino un futuro con un robot en cada casa y una red personal en la que esté incluido todo lo necesario para cada persona», explica el investigador Paolo Dario, uno de los más prestigiosos del mundo en ingeniería biomédica. Parece ciencia-ficción, pero este escenario puede darse en pocos años, sobre todo ante el vertiginoso envejecimiento de la sociedad y la gran demanda de personas mayores y discapacitadas que requerirán un hogar acondicionado para mantener un grado de autonomía en casa.

Sillas de ruedas que avanzan, retroceden o giran con el simple movimiento de la cabeza, dispositivos móviles que alertan de la toma de medicación, miden la glucosa en la sangre o permiten al médico introducir un programa de toma de medicamentos son algunas de las tecnologías que pueden salir al mercado en poco tiempo. Y aún hay más: trajes robotizados que compensan una parálisis de medio lado del cuerpo o detectores automáticos que alertan si una persona ha sufrido una caída, que llaman al familiar y que le indican la hora y posición en la que se encuentra el accidentado. Todo un mundo de teclas, luces y paneles para la atención personal y a domicilio de cada paciente.

El investigador Paolo Dario coordina estos proyectos de la empresa guipuzcoana Fatronik, que impulsa un ambicioso programa de investigación científica y tecnológica a nivel internacional para el ámbito sociosanitario. El objetivo es la consecución de patentes que permitan sacar estos productos al mercado. Aunque se trata de un plan de largo alcance, con un horizonte de diez años de actuación, los primeros resultados pueden llegar en un año. No obstante, los responsables del proyecto reconocen que las posibilidades son tan amplias «que ni siquiera somos capaces de imaginar» la gama de productos y servicios que puedan salir de estas investigaciones.

«Es el momento oportuno en el lugar oportuno para una iniciativa así». «El País Vasco es la segunda región del mundo más envejecida, justo detrás de Japón», asegura Dario, quien coordina en la actualidad cinco proyectos europeos, es miembro de la Academia Mundial de Tecnologías Biomédicas y ha participado en investigaciones tan avanzadas como el desarrollo de un micro robot capaz de introducirse en el cuerpo humano y explorarlo en profundidad.

Dario cree que para que un proyecto de estas características tenga éxito deben cumplirse tres aspectos: un planteamiento científicamente sólido, contar con la gente adecuada y un entorno y una sociedad favorable. «No se trata de hacer juguetes, sino de aportar la mayor solidez científica», asegura este científico, quien opina que la tecnología debe utilizarse para conocer mejor las patologías y también para aliviarlas.

Contra el envejecimiento

La empresa, con sede en San Sebastián, quiere desarrollar nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida de las personas, sobre todo de las mayores y discapacitadas, según explica su director general, Luis Goenaga.

José Miguel Azkoitia, director científico de la división de Salud de esta empresa y promotor de esta iniciativa, detalla que este programa se centra en cuatro áreas de investigación. La primera se localiza en el hogar, con el fin de acondicionar las casas con un grado de automatización suficiente para que las personas puedan desenvolverse con la mayor autonomía; la segunda se centrará en la tecnología destinada a prevenir situaciones de dependencia, retrasando los procesos de envejecimiento, físico e intelectual; la tercera tratará de obtener la tecnología necesaria para recuperar con mayor rapidez posibles lesiones motoras causadas por accidentes o patologías. Y la cuarta se dedicará a conseguir que el declinar cognitivo de las personas sea «lo más lento posible».



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