Diecisiete de los 51 municipios alaveses han inaugurado durante 2006 nueva casa consistorial o han realizado importantes reformas en sus viejas sedes, según datos recogidos por EL CORREO en cada ayuntamiento. El crecimiento de la población, la obligación de eliminar barreras urbanísticas y la necesidad de dar mejor servicio han animado a muchas corporaciones a levantar nuevos edificios o al menos a cambiar los elementos deteriorados.
Por su envergadura, son las casas consistoriales de Amurrio y Salvatierra las que han necesitado un mayor desembolso económico, en el que no ha faltado la subvención de la Diputación alavesa. Labastida, Zigoitia, Maeztu, Ribera Baja, Barrundia y Kuartango -con su sede en proyecto- se han sumado a los municipios grandes que se han dotado de edificios administrativos nuevos o han rehabilitado los antiguos.
En la localidad ayalesa de Amurrio todo esta casi a punto para la próxima inauguración de la nueva sede en septiembre. Las obras han supuesto una inversión de 2,17 millones de euros y un año de trabajo. Es la tercera remodelación del edificio desde 1995.
Una de los últimas casas consistoriales en ser reinauguradas ha sido la de Ribera Baja, en la localidad de Rivabellosa. Con un presupuesto de 843.413 euros, el inmueble mantiene las paredes de la vieja sede, pero se ha remodelado completamente por dentro con nuevos servicios.
La necesidad de ampliar las oficinas para atender a más vecinos es el motivo del cambio en Zigoitia, donde se ha reformado la Fundación Escudero; en Barrundia, donde se ha rehabilitado el palacio Iduia; y en Kuartango, donde se diseña un edificio junto al balneario.
Con muchos años a sus espaldas, la mayoría de los edificios consistoriales requiere de obras de mantenimiento como los de Añana, Ayala y Yécora. En Laguardia, se han trasladado las oficinas de la planta primera a la baja y se han pintado las paredes del techo. Arrazua Ubarrundia, tras algunas reformas en los últimos años, ha introducido rampas de acceso para minusválidos.
Edificios «dignos»
Algo parecido ocurre en Lantarón, donde se ha instalado un ascensor y se ha cambiado la cubierta. El tejado también ha sido la principal reforma en Legutiano y Ribera Alta, mientras que en Okondo han tenido también que eliminar las barreras arquitectónicas.
Para la diputada de Administración Local, Isabel Fernández de Castillo, «casi todos los municipios alaveses cuentan ya con edificios dignos y preparados para atender al público. Las obras ahora serán de mantenimiento», subraya.