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Lunes, 28 de agosto de 2006
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JOSÉ MIGUEL BERBETOROS NOVILLERO
«Con tan sólo 5 años, yo ya tenía claro que quería ser torero»
El novillero vitoriano sueña con tomar la alternativa en Vitoria, de la mano del maestro José Ignacio Ramos
«Con tan sólo 5 años, yo ya tenía  claro que quería ser torero»
'El vitoriano' asegura que no tiene un torero predilecto. / E. ARGOTE
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De pequeño, no se perdía una sola corrida en televisión. Terminada la faena, José Miguel Berbetoros, 'El vitoriano', cogía una toalla y se ponía a dar lances en la cocina de su casa. Siempre soñó con llegar a ser un gran matador y, ahora, tras su debú el pasado 1 de mayo en Anchuelo y de la mano del maestro José Ignacio Ramos, intenta abrirse paso en el escalafón taurino. «Lo importante es coger oficio y cortar orejas todos los días para poder llegar un día a una plaza importante y triunfar», asegura.

-Me gustaría poder decirle maestro. ¿Cómo le suena?

-Suena muy bien, pero para eso hacen falta muchos años de alternativa y conocer mucho la profesión. Yo, de momento, no me considero maestro de nada. El toreo es un continuo aprendizaje y en ello estoy, en aprender toreando.

-Se apellida Berbetoros. ¿Su destino estaba escrito?

-No sé si habrá sido fruto de la casualidad o del destino, pero lo cierto es que es mucha coincidencia.

-El seudónimo ya lo tiene, 'Tatín'. ¿En homenaje a 'El Tato'?

-No. Es un apodo cariñoso que me puso mi abuela cuando era pequeño y, aunque todo el mundo me conoce así, en los carteles soy 'El vitoriano'.

-Sorprende que de Vitoria, una ciudad con poco tradición taurina, salga un futuro matador. ¿De dónde le viene la afición?

-Mi afición nació cuando era muy pequeño y veía las corridas por la tele. Cuando terminaban las faenas, cogía una toalla y me ponía a dar lances en la cocina de mi casa. Mis abuelos eran muy aficionados, pero no fue mi familia la que me contagió. Salió de mí. Con tan sólo 5 años ya tenía claro que quería ser torero.

-¿Y cómo se le quedó el cuerpo a su madre cuando le dijo: «mamá, quiero ser torero»?

-Todas las madres lo pasan muy mal cuando ven a su hijo jugándose la vida delante de un toro. Por eso, al principio, no se lo terminaba de creer. Sin embargo, cuando mis padres se dieron cuenta de que iba en serio, lo asumieron de la mejor manera posible y siempre me han apoyado.

-¿Dónde y con quién se entrena?

-Ahora mismo estoy en Madrid con el maestro José Ignacio Ramos, intentando abrirme camino poco a poco.

-¿Es complicado escalar puestos en el escalafón taurino?

-Por desgracia, sí. Cada día hay más toreros, pero no hay sitio para todos. Hay gente muy preparada y la competencia es muy dura.

-Hará falta un buen padrino...

-Desde luego. La suerte y contar con gente que te apoye son dos factores fundamentales para triunfar.

La primera becerra

-Decía 'El Cid' hace poco que él ha tenido que bailar con la más fea para llegar arriba.

-Ha tenido que torear lo que nadie quería hasta que ha llegado su momento y ha pegado el pelotazo. Los comienzos son muy duros, que hay que pelear y esforzarse mucho, pero no hay que perder nunca la ilusión.

-¿Para cuándo la alternativa?

-Este año llevo dos novilladas picadas y tengo otras doce contratadas, pero ahora lo importante es coger oficio y cortar orejas todos los días para poder llegar un día a una plaza importante y triunfar.

-¿Quién le gustaría que se la diera?

-He tenido la suerte de estar desde los 13 años con el maestro José Ignacio Ramos, que ha sido y es como un padre para mí, así que me encantaría que fuera él. Y en Vitoria.

-En la nueva plaza. ¿La conoce?

-Sólo por fuera, aunque me han hablado muy bien de ella. De todas formas, no tiene el encanto de la vieja, de la que guardo grandes recuerdos. Allí toreé mi primera becerra y por ella han pasado, además, las mayores figuras del toreo.

-¿Su cartel ideal?

-No tengo un torero predilecto porque cada uno expresa el toreo como lo siente, pero si tengo que elegir alguno diría que José Ignacio Ramos, Enrique Ponce y Sebastián Castella.



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