Varios guardas de la Asociación de Cotos de Caza de Álava (ACCA) denunciaron ayer ante la Diputación al presidente de la Junta Administrativa de Nograro, Julián Herrán, y a otras dos personas que poseen casa en esa misma localidad del municipio de Valdegovía. Les acusan de «cazar furtivamente y con nocturnidad en la zona de reserva» de un coto situado en la sierra de Árcena, cerca del pueblo, según confirmaron ayer a EL CORREO fuentes de ese colectivo.
Minutos después de la medianoche del pasado sábado, dos patrullas del servicio de guardería de ACCA que realizaban un servicio especial de vigilancia observaron cómo uno de los tres ocupantes de un todoterreno que circulaba con las luces encendidas por un camino agrícola situado dentro del perímetro de la reserva de ese coto efectuaba un disparo.
Cuando los vigilantes se aproximaron para interceptar el vehículo sospechoso, un hombre salió con un rifle en las manos y huyó en dirección a un monte cercano, según la demanda. Tras identificar a sus dos acompañantes, los guardas se internaron en la masa forestal para tratar de localizar al supuesto furtivo, que fue encontrado poco después oculto «bajo unas rocas».
El portador del arma, cuya identidad no fue facilitada por ACCA, no portaba documentación alguna en el momento de su detención. Por ello, fue conducido a la localidad donde decía residir para comprobar su filiación. Resultó ser Julián Herrán, el alcalde pedáneo de Nograro, según reconoció él mismo a este diario.
Le decomisan el rifle
Un portavoz de la Asociación de Cotos de Caza de Álava indicó que, tras su detención, los tres denunciados admitieron haber disparado a un jabalí. Los vigilantes no pudieron hallar al animal pero sí decomisaron el rifle de caza mayor del presidente de la junta administrativa de Nograro, que es además empleado de la Diputación alavesa.
Pero Julián Herrán negó ayer haber intentado abatir algún jabalí aquella noche. «Huí porque llevaba el rifle sin enfundar, algo que está prohibido, pero no disparé», aseguró. El alcalde pedáneo explicó también que era «la primera vez» que salía de noche en todoterreno con su arma. «Portaba el rifle por costumbre, pero nunca he cazado de forma ilegal», recalcó.
Esa no es, sin embargo, la tesis que mantiene la ACCA, cuyos guardas «venían sospechando de esos tres individuos desde hace tiempo», según explicaron ayer a EL CORREO fuentes de la asociación. «De hecho, solían realizar servicios de vigilancia nocturnos esperando que salieran a cazar. Y, al final, el sábado les sorprendieron 'in fraganti'», agregaron.
El colectivo que agrupa a los cotos de caza de Álava considera que las infracciones administrativas que atribuyen a esas tres personas son «muy graves». «Cazaban sin autorización en un coto y, en concreto, dentro de la zona de reserva, lo que está prohibido. Además, lo hacían de noche y desde un vehículo de motor y utilizaban los faros del todoterreno como instrumento cinegético. Circunstancias que agravan los hechos», detalló uno de sus portavoces.
La comisión de esas faltas conlleva de forma automática la retirada de la licencia de caza durante un periodo de entre tres y cinco años, así como una elevada multa. En cualquier caso, será el Departamento foral de Medio Ambiente el encargado de determinar si procede sancionar a los denunciados, una vez que resuelva el expediente abierto ayer.