La 'legua del rey' vuelve a ser motivo de polémica. Cuando están a punto de concluir, después de tres años, las obras del nuevo trazado de la carretera para acabar con este punto 'negro' de la A-1 (antes N-1) que discurre por Treviño, el Gobierno central -responsable del proyecto- y la Diputación alavesa se han enzarzado en una agria discusión. ¿El motivo? El control del doble túnel que atraviesa Peña María.
El Gabinete Rabanera se ha ofrecido a gestionar la galería por razones de «efectividad». Al ser la administración más cercana a la vía, entiende que en caso de cualquier incidencia está en condiciones de proporcionar una respuesta más ágil que el Ministerio Fomento .
Pero, según ha podido confirmar EL CORREO en fuentes de ambas instituciones, la negociación entablada para firmar un convenio de colaboración se encuentra «muy enconada» desde la entrada en vigor, a finales de mayo, de un decreto del propio ministerio que fija los requisitos que deben reunir todos los túneles viarios del país. Para los pasos de más de 500 metros -el de la 'legua del rey' en dirección a Vitoria tiene 503-, la normativa establece hasta 27 medidas de seguridad, frente a las 8 que se reclaman cuando la longitud es igual o inferior al medio kilómetro.
Entre esas 27 exigencias figura la habilitación de un centro de control del túnel, una dotación que encarece de forma importante la explotación de la galería. Por ello, la cartera de Fomento, que dirige la socialista Magdalena Álvarez, baraja la conveniencia de quitar tres metros al túnel, modificando el entronque o emboquillado del paso con la carretera.
«Negociación dura»
Esta medida no es del agrado de la Diputación alavesa. El Departamento foral de Obras Públicas, cuyo titular es el popular Javier de Andrés, es partidario de mantener el paso tal y como está diseñado y de aplicar todas las medidas de seguridad previstas por la normativa del Gobierno central.
El desacuerdo entre Madrid y Álava ha alcanzado tal calibre que las fuentes consultadas por este diario no han dudado en calificar de «dura y tensa» la negociación para rematar un tramo de esta importante vía, cuya apertura sigue aún sin fecha.
Según el último plazo concedido a la constructora ACS, la carretera debe estar terminada para el 31 de octubre. Pero mucho antes de esta fecha la discusión deberá estar resuelta. De lo contrario, se corre el riesgo de que la nueva 'legua del rey' no pueda entrar en servicio porque la normativa exige una serie de trámites previos antes de poder abrir el túnel.
Vialidad invernal
Además de las discrepancias por el control del corredor subterráneo, el Ejecutivo foral del PP también exige a Madrid una serie de compromisos relacionados con la vialidad invernal en el resto de la carretera.
Aunque el mantenimiento de la A-1 a su paso por Treviño corresponde a Fomento, los equipos de la Diputación foral se ocupan habitualmente de que el tramo de la 'legua de rey' reúna las mismas condiciones que el resto de la carretera del territorio para garantizar que la circulación no se colapse en este punto. Por este trabajo, Álava quiere unas contraprestaciones económicas que hasta ahora no ha recibido.