La dirigente de Batasuna Jone Goirizelaia acusó ayer al PSOE de «chantajear» y «aniquilar» a los presos de ETA con el objetivo de «condicionar» el proceso de paz. Para superar esta situación, emplazó al Gobierno a «cumplir sus leyes» y «respetar» los derechos de los reclusos, al tiempo que apeló a los partidos a «pasar de las palabras a los hechos» y adoptar «medidas concretas» para modificar la política penitenciaria.
La mahaikide, en una comparecencia en Bilbao, puso el «ejemplo» del interno de ETA Iñaki de Juana Chaos, en huelga de hambre desde el pasado día 7, para denunciar la situación del «colectivo de presos políticos vascos». Tras recordar que el ex miembro del 'comando Madrid' se encuentra en estado «muy grave» como consecuencia de una decisión adoptada por imponerle una nueva condena «de por vida», a pesar de haber cumplido la que le correspondía, exigió su «puesta en libertad».
Al igual que hizo el pasado viernes antes de la manifestación celebrada en Bilbao en favor de la autodeterminación, Goirizelaia aseguró que los derechos de los reclusos vascos son «vulnerados» y «pisoteados». En este sentido, criticó que el Estado español «incumpla» sus propias leyes, que modifica a través de «resoluciones judiciales», en actuaciones que calificó de «auténticas aberraciones». A su juicio, las decisiones en materia penitenciaria no son legales ni jurídicas, sino que responden a intereses «políticos» que persiguen «aniquilar» y «chantajear» al colectivo de presos.
La abogada de la izquierda abertzale también censuró a los ejecutivos español y francés por dar continuidad a la misma política penitenciaria de hace años, «vulnerando los derechos» de los internos para intentar «debilitar» y «fracturar» al colectivo de reclusos sin éxito. «En estos momentos de esperanza mantienen una política que nunca les ha dado frutos, porque piensan que de esta forma pueden condicionar el proceso abierto», sostuvo.
«Hipocresía» del PNV
Para superar esta situación, exigió al Gobierno la «puesta en libertad» de De Juana Chaos y el «respeto» de los derechos de los internos. «Lo demás es una provocación y un chantaje injustificables», zanjó. Asimismo, emplazó a los agentes políticos, sindicales y sociales a impulsar la adopción de «medidas concretas» que pongan «fin» a la situación actual de los reclusos y garanticen su participación en el proceso facilitando los «mecanismos necesarios», como ha ocurrido en otros conflictos, entre los que citó el de Irlanda del Norte. Goirizelaia aprovechó este capítulo para calificar de «hipócritas» las declaraciones de «dirigentes» del PNV por reclamar ahora el acercamiento de los presos de ETA, cuando durante años «no han movido un dedo» por el colectivo ni han propuesto «una acción concreta».
Goirizelaia respondió al dirigente del PSE Rodolfo Ares que, «en la situación actual, no hay nadie en Euskal Herria que ponga en duda que los presos políticos vascos tienen que estar en las cárceles» del País Vasco. En su opinión, el hecho de que no lo estén es una decisión «política» con el fin de que los presos «cambien sus actitudes».