Los juzgados de paz de Ayala, Artziniega y Respaldiza no están celebrando juicios de faltas, pese a que desde el mes de abril pasado el Juzgado de Amurrio, del que dependen todos ellos, les comunicara la obligación de hacerlo. «La decisión nos pilló por sorpresa», explicó uno de los funcionarios de las salas afectadas En la misma situación se encuentran otras oficinas similares alavesas, como la de Urkabustaiz, que debido a su pequeño tamaño, han de recurrir a funcionarios municipales para que realicen la labor de secretarios, mientras un vecino ostenta el cargo de juez de paz.
Estas salas judiciales de pequeño tamaño están estudiando la posibilidad de rehusar celebrar estas vistas y para ello han realizado consultas a los organismos competentes. Por eso, de momento, no se ha celebrado ningún juicio de faltas ni se ha dictado sentencia alguna.
Según explican sus responsables, se trata de situaciones especialmente comprometidas para el juez de paz, que «no tiene por qué tener estudios judiciales y tiene que resolver este tipo de conflictos entre sus propios vecinos», aseguró el mismo funcionario.
Llodio también tiene un juzgado de paz, pero al tratarse de una localidad de mayores dimensiones, cuenta con personal contratado por el Departamento de Justicia que trabaja en exclusiva para esta sala. Los juicios de faltas ya se están celebrando allí desde que el juzgado de Amurrio emitió la orden.