PNV y EA ya se presentaron por separado en 112 de los 249 municipios vascos en las últimas elecciones locales y forales, celebradas a finales de mayo de 2003. De hecho, la coalición se mantuvo en uno más, 113 ayuntamientos, mientras que en el resto de localidades no se presentaron candidaturas por parte de ninguno de los dos, según los datos del Gobierno vasco. La mayoría de las renuncias a constituir listas se registraron en Guipúzcoa, en consistorios tradicionalmente en manos de la izquierda abertzale, que no pudo concurrir a los comicios por su ilegalización.
La coalición prevaleció, ante todo, en las localidades guipuzcoanas, donde ambas formaciones fueron de la mano en más del 60% del territorio, mientras que las listas independientes triunfaron en Vizcaya, donde se mantuvieron en 86 de las 111 localidades. En Álava se registró prácticamente el mismo número de candidaturas conjuntas que por separado.
La ausencia de Batasuna en las urnas se esgrimió entonces como uno de los motivos que facilitaron un importante aumento de los votos que recibieron tanto la coalición PNV-EA como las candidaturas por separado. El partido de Josu Jon Imaz consiguió superar en votos en prácticamente todas las circunscripciones a la formación de Begoña Errazti. Sólo en cinco casos - Bermeo, Sopuerta y Zaratamo en Vizcaya, y Oiartzun y Usurbil en Guipúzcoa- Eusko Alkartasuna obtuvo mejores resultados.
Desde 1999
La decisión de EA de acudir en solitario a las próximas municipales rompe con una dinámica de siete años en los que el partido ha formado listas conjuntas con el PNV. Una dinámica que sólo se había visto interrumpida en tres ocasiones, con motivo de las generales de 2000 y 2004 y las europeas de hace dos años. Ambas formaciones concurrieron unidas por vez primera a unos comicios en las municipales y forales de junio de 1999. El pacto, entonces calificado de «histórico», lo ratificaron los entonces presidentes de ambos partidos, Xabier Arzalluz y Carlos Garaikoetxea, trece años después de que ambos protagonizaran la escisión en el PNV.
La alianza se tomó en plena tregua de ETA y como un intento de amortiguar los efectos del alto el fuego en los resultados de la izquierda abertzale, después de que Euskal Herritarrok -la entonces firma de Arnaldo Otegi- hubiera experimentado un espectacular aumento en las autonómicas de 1998. La coalición se ha mantenido desde entonces en siete ocasiones, entre municipales, forales y europeas, con desiguales resultados.
El menor número de votos lo obtuvieron precisamente en los primeros comicios locales de 1999 donde la lista conjunta sumó menos votos que los dos partidos por separado cuatro años antes. El mayor éxito, por contra, llegó en 2001, cuando las candidaturas de Jaime Mayor Oreja (PP) y Nicolás Redondo Terreros (PSE) amenazaron la hegemonía nacionalista en la Lehendakaritza. Entonces, PNV-EA sumaron 604.222 sufragios, un 42,7% del total. Ese porcentaje descendió hasta el 38,6% en las autonómicas del pasado año, donde la participación de EHAK restó apoyos a la coalición nacionalista.