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Sábado, 2 de septiembre de 2006
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ÁLAVA
Preservativos en un geriátrico
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Chorizos, peluches, toallas de baño, escobillas de retrete, peluches o cámaras de fotos son una pequeña muestra de la lista de objetos extraños que los operarios encuentran a la hora de desatascar las cañerías y que siguen sorprendiéndoles. Por ejemplo, preservativos en un piso de mayores. Le pasó a Pedro Olain, fontanero de Orain. Tenía un servicio en una residencia y «todo iba normal hasta que las señoras quisieron ver la causa del atasco en las tuberías». En el fondo de los cubos de los operarios descubrieron támpax, preservativos y compresas. «La sorpresa fue tremenda y comenzó una discusión interminable sobre quiénes eran los nietos que habían aprovechado la ausencia de sus abuelos para llevarse a la pareja a practicar sexo».

Vivió un episodio más complicado aún en su propio edificio cuando «unos vecinos, después de cazar cangrejos en mal estado, los tiraron por el inodoro envueltos en papel higiénico y se fueron a dormir».

La sorpresa llegó al día siguiente. El dueño del primer piso, que no estaba en casa esos días, encontró a su llegada diez dedos de agua, con el respectivo destrozo de parqué, cortinas y paredes. «La reparación costó millón y medio de pesetas».



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