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Sábado, 2 de septiembre de 2006
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BALONCESTO
España rompe sus barreras
En un duelo agónico, la selección venció por la mínima a Argentina y luchará con Grecia por el oro Gasol se lesionó y está casi descartado para la final
España rompe sus barreras
ALEGRÍA FINAL. Exultantes tras su paso a la final, los jugadores de 'Pepu' Hernández se abrazan en una montonera al término del apasionante partido. / EFE
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ARGENTINA ESPAÑA -
75 74

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Hubo gesta. España no falló ante Argentina y mañana se jugará con Grecia el título mundial. Para ganar, la selección de 'Pepu' Hernández tuvo que organizar una cruzada y, como corresponde a un duelo de esa altura, el final fue agónico. Con Pau Gasol sentado por lesión en el banquillo, el equipo sudamericano -uno abajo- disfrutó de la última posesión. Andrés Nocioni lanzó sobre la bocina un triple y la sangre se paró en las venas de los jugadores españoles. El aro escupió el balón; Rudy Fernández se jugó la vida para hacerse con él. Y lo hizo. De golpe, desaparecieron los viejos fantasmas que pregonaban que, en situaciones de máxima tensión, España siempre pierde. Ayer no: 75-74.

El baloncesto no es justo ni injusto. Es baloncesto. No mereció Nocioni (15 puntos y 3 rebotes) ser el 'culpable' de la derrota argentina, a la que contribuyó de un modo especial Sergio Rodríguez, que fue el revulsivo que España necesitaba cuando comenzó a flaquear. Ante la mejor defensa del mundial, el equipo español no fue fiel a su estilo. Se permitió excesivos altibajos y sobrevivió gracias a Gasol y a Jorge Garbajosa, que hicieron 19 puntos cada uno, y al base canario, muy superior ayer a Calderón, que hizo un partido fatal, lo mismo que Navarro.

El festejo final fue escaso. Todas las miradas se volvieron hacia la bolsa de hielo que intentaba reducir la inflamación del tobillo izquierdo de Gasol. Una radiografía y una resonancia magnética decidirán hoy si puede disputar la final del domingo, pero todo indica que el de Sant Boi no podrá estar en la cancha. Para ganar ese partido, España necesitará -aparte de la magnífica defensa que volvió a exhibir ayer- manejar mejor la tensión y los nervios, y dominar el choque, algo que no pudo hacer frente a Argentina. Y es que a base de coraje y de triples, los sudamericanos nunca permitieron que el equipo de 'Pepu' Hernández se fuese en el partido. Empezaron dominando con claridad y obtuvieron una máxima diferencia en el primer cuarto de 11 puntos (2-13 y 7-18).

España llegó a esa situación límite porque, acostumbrada a jugar velocidad de vértigo, a mandar y a arrollar desde el inicio, saltó al parqué adormilada. Argentina se empleó a fondo, desplegó su poderoso físico y pudo romper el encuentro. Sin rebote, sin una canasta de dos casi durante seis minutos, con una ventaja de 0-7 que se amplió hasta el 2-13, la albiceleste soñó con los triples de Ginóbili y Nocioni. Con Juan Carlos Navarro anulado, la intimidación y la paciencia de Gasol y el tiro exterior de Garbajosa y Sergio Rodríguez evitaron lo que iba camino de ser un atropello.

Máxima igualdad

La remontada española es mérito de esos tres jugadores, sobre todo de Rodríguez, cuya eficacia anotadora le dio un aire inesperado al partido y permitió encabezar el marcador al final del segundo cuarto (31-30). España perdía el rebote, acertaba menos triples (4 de 11 hasta el descanso para España, 8 de 19 para su rival) y el trío Garbajosa, Gasol y Rodríguez no recibía ayuda en ataque. Suyos fueron 28 de los 38 puntos del equipo al descanso. Así todo, tras un ligero arreón en el segundo cuarto, la primera parte terminó con España arriba: 40-38.

Si en la primera parte se había sufrido mucho, lo peor estaba por llegar. Se benefició España de las ganas de guerra que tenía Argentina: la albiceleste llevó la presión hasta un conato de tangana que se cerró con una técnica al base Pepe Sánchez, pero se descentró. España logró hacer asfixiante su defensa, Gasol asumió su condición de líder indiscutible y el marcador ofreció una primera máxima diferencia de seis puntos (50-44) que los españoles no perdieron en todo el tercer periodo.

Fallo final de Nocioni

España había remontado, pero nunca pudo superar los 9 puntos de diferencia (65-56) porque el tiro exterior de los argentinos (Emanuel Ginóbili, 21 puntos, cuatro de nueve triples, una pesadilla) y el carácter de Nocioni mantuvieron la igualdad en el marcador y provocaron un final apretado con opciones para cualquier equipo. Cuando quedaba un minuto y 17 segundos (73-70), Gasol se tuvo que sentar. Con los ojos arrasados por las lágrimas, hielo en el pie y una toalla sobre los hombros, tuvo que asistir impotente a un final agónico. Todo se volvió angustioso. Con el partido controlado, Rudy Fernández falló un triple y José Manuel Calderón -desaparecido en combate e incomprensiblemente titular durante el último cuarto- desperdició uno de sus dos tiros libres. Resultado, 75-74 en el marcador y 22 segundos por jugar. 'Pepu' Hernández se la jugó: defensa sin personales. Ginóbili asumió el liderazgo de Argentina, pero no encontró el camino, sólo a Nocioni, al que le falló la muñeca en el momento de la verdad.

El balón golpeó el aro y se dirigió hacia el parqué. Y ahí, entre un bosque de manos, Rudy Fernández capturó el rebote de su vida. «Sin Pau en la cancha esa pelota tenía que ser mía», recordó minutos después. Y lo fue. El balón, el partido, la puerta que abre el pasillo hacia la cima. Ya sólo queda un último esfuerzo.



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