La vitoriana residencia de ancianos de Arana ha puesto en marcha una serie de medidas higiénicas excepcionales para acotar un brote de sarna que afecta a cinco ancianos y un empleado, según informó un portavoz autorizado del Departamento foral de Bienestar Social (IFBS), de quien depende el centro. Los sindicatos, sin embargo, elevan a doce la cifra de personas con escabiosis, nombre científico de una infección de la piel que provoca intensos picores.
La dirección del geriátrico, donde viven 161 ancianos, no supo con certeza hasta el viernes pasado que padecía un brote de sarna en el centro. Ese día, tuvo los resultados de una pruebas dermatológicas realizadas a una persona ingresada que desde hacía tiempo venía siendo tratada sin éxito por médicos especialistas de unas dolencias cutáneas. Los análisis diagnosticaron que tal y como se había sospechado, sufría sarna. Para entonces, otros usuarios de Arana y al menos un empleado ya se habían contagiado.
Los responsables forales del área de Tercera Edad restan importancia al brote. «La sarna -aseguran- está en la sociedad, no es algo del pasado. Lo que hay que hacer es seguir al pie de la letra el protocolo de actuación. Se han extremado las medidas de higiene para evitar contagios y cumplir a rajatabla el tratamiento para que se cure. Se trata de una enfermedad leve», explicaron en un intento de enviar un mensaje tranquilizador a los ancianos y a sus familiares, así como a los empleados.
La representación sindical de Arana ha pedido, por su parte, al Instituto Foral de Bienestar Social que convoque a la mayor celeridad una reunión del comité de seguridad y salud, con el fin de que se informe de la situación y de las medidas adoptadas para evitar la aparición de nuevos casos.
A las cuatro semanas
La escabiosis la causa un ácaro tan pequeño que se necesita un microscopio para verlo. Estos pequeños insectos hacen un túnel en la capa más superficial de la piel donde viven y se reproducen. La presencia de una erupción cutánea con picor es debido a una reacción alérgica al ácaro y generalmente comienza unas cuatro semanas después del inicio de la infección. Los insectos se pasan de una persona a otra por contacto de piel a piel.
Según la literatura médica, la sarna constituye un problema bastante habitual entre los ancianos que residen en geriátricos, debido a la demora que se produce en el diagnóstico ya que se puede confundir con otras afecciones.
Su tratamiento es relativamente sencillo. Consiste en aplicarse pomadas o lociones desde la barbilla a las plantas de los pies, ya que es imposible averiguar exactamente donde se encuentran los insectos.