Euskaltel va a cambiar de 'caballo' en la telefonía móvil. Si hasta ahora su servicio estaba sustentado por un acuerdo especial con Amena, que en la práctica le suponía operar como una franquicia de la compañía nacional, aunque con marca propia y sólo para el territorio vasco, en los próximos meses lo hará de la mano de un acuerdo alcanzado con la multinacional Vodafone y bajo la modalidad de operador de móvil virtual (OMV). Se trata de una fórmula recogida por la legislación española, que hasta ahora no había tenido desarrollo, pero que acaba de despegar y permitirá el lanzamiento al mercado de nuevas marcas de telefonía móvil. Además, se supone que incentivará la guerra de precios en el sector.
Los máximos responsables de Euskaltel harán oficial hoy el nuevo rumbo del grupo, después de que la Comisión Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones le concediera recientemente la licencia de operador virtual para telefonía móvil. En los últimos meses, según fuentes consultadas por EL CORREO, la empresa que preside José Antonio Ardanza ha mantenido intensas conversaciones con Telefónica, Amena y Vodafone. Al final, ha sido está última firma la que ha sido capaz de cerrar el acuerdo.
Ocho años de relación
La relación entre Euskaltel y Amena nació en 1998 para completar la oferta de telecomunicaciones de la compañía vasca. En aquel momento ya ofrecía servicios de telefonía fija -inicialmente, gracias a un acuerdo con Retevisión, y más tarde, con licencia propia-, pero en el caso del móvil el proceso era más complicado. El Gobierno español tan sólo había autorizado la existencia de tres operadores -más tarde ampliaría la cifra a cuatro al concederle una licencia de UMTS a la 'non nata' Xfera, que se uniría así a las de Telefónica, Airtel-Vodafone y Amena-, pero Euskaltel quería entrar en la telefonía móvil, a sabiendas del gran desarrollo que iba a tener esa tecnología.
En la práctica, el pacto firmado con Amena suponía la comercialización de sus servicios en el País Vasco con marca Euskaltel, si bien el desarrollo de la red y la tecnología dependían del operador nacional. El usuario final prácticamente no se daba cuenta de que, en realidad, tenía en sus manos un teléfono de Amena cuando contrataba los servicios de Euskaltel. Pero esta relación nunca fue del todo satisfactoria para el grupo vasco vasca que, en realidad, siempre ha aspirado a convertirse en un operador global de telecomunicaciones, con red propia y productos desarrollados 'en casa'. La vocación de Amena de prestar una especial atención a un consumidor privado, descuidando el fulgurante desarrollo de las aplicaciones profesionales de telefonía móvil, ha creado no pocos problemas a Euskaltel para mantener la cuota de mercado que había ganado a pulso en el segmento de empresas.
Por el momento, se desconocen las características del acuerdo alcanzado con Vodafone, si bien fuentes del sector anticiparon ayer que el grupo que preside Ardanza se enfrenta en los próximos meses a un auténtico reto comercial. Su constitución como operador virtual le obligará, al parecer, a cambiar las tarjetas 'SIM' de los teléfonos de todos sus clientes. Además, deberá resolver el problema de una migración masiva de los números de teléfono. Los que utilizan los clientes de Euskaltel son, de acuerdo al reparto realizado por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, propiedad de Amena. Para que puedan mantenerlo, Euskaltel tendrá que organizar un trámite burocrático individualizado para cada uno de sus usuarios.
Logística complicada
Algunas fuentes del sector apuntaban ayer que, al menos durante algún tiempo, la empresa vasca compatibilizará las dos plataformas para evitar un colapso del servicio. Según esta tesis, Euskaltel comenzará a 'colgar' las nuevas altas que reciba dentro de su estructura de operador virtual y en la red de Vodafone, mientras que iniciará un traspaso progresivo de sus antiguos clientes, que dependen de Amena. Un proceso que, según los mismos medios, puede prolongarse durante buena parte del próximo año.
Todo parece indicar, además, que Amena se verá obligada a establecer, desde cero, una nueva red de comercialización en el País Vasco para introducir sus productos. Esto puede provocar una curiosa situación en el mercado, ya que el nuevo propietario de la empresa, France Télécom, opera con en telefonía móvil con la marca Orange y su color corporativo es, precisamente, un naranja muy similar al de Euskaltel.