Vitoria homenajeó ayer a dos de sus grandes figuras con la entrega de dos Celedones de Oro en una emotiva ceremonia. Voces de ocho países que cerraron con brillantez las bodas de plata de la Semana Coral Internacional de Álava envolvieron la ceremonia del teatro Principal, convertido en un importante acto social y cultural. El director del certamen, Javier Cameno, también Celedón de Oro, reúne en sí mismo la fusión de los dos ámbitos que ayer se dieron la mano. La música coral, como lenguaje universal. Y la figura del aldeano de Zalduondo, como un eco que recuerda las raíces.
Sabin Salaberri, que representa la pasión por la música, fue breve en sus palabras de agradecimiento y un tanto irónico por la concesión de un premio que trata de ensalzar el esfuerzo por mejorar y engrandecer las fiestas vitorianas. «No lo merezco. No más que cualquier txistulari o músico de cualquier banda que sale a tocar las dianas o el paseíllo. Yo no me caracterizo por alegrar las fiestas. Ellos sí. Soy bastante soso», bromeó el que sin duda es uno de los grandes compositores de la historia alavesa.
El primer galardonado no estuvo solo en el acto de entrega del máximo galardón del vitorianismo. Le arroparon su mujer, Zuriñe Garro , y sus hijos Julen y Usoa que se había traido a sus amigos británicos y a su novio sueco.
Las primeras felicitaciones de la velada, sin embargo, le llegaron en las mismas puertas del Principal por boca del lehendakari, Juan José Ibarretxe. El primer teniente de alcalde, Miguel Angel Echevarría, le felicitó también por la distinción, al igual que la consejera de Cultura, Miren Azkarate, y muchos amigos.
«Es de justicia»
El otro Celedón de Oro homenajeado ayer, Julián Ortiz de Viñaspre 'Jovi', recibe tarde el galardón porque falleció hace 8 meses, despues de estar apartado muchos años de la vida pública. 'Jovi' representa el arte plástico y polifacético, y el ingenio impagable de la caricatura. Su familia, sus amigos llevan años reivindicando un reconocimiento a su labor como el que ayer tuvo lugar en el Principal. «Era de justicia», dijo su hijo Javier Ortiz de Viñaspre que fue el que recogió la estatuilla dorada del campesino de Zalduondo de manos de Emilio Pérez de San Román. A Salaberri se lo entregó Rafa Mendialdua. Ambos forman parte de ese club de vitorianos ilustres galardonados en otras ocasiones.
Uno de los grandes momentos de la noche fue cuando los ocho coros internacionales y la Banda Municipal de Música, dirigidos por Sabin Salaberri, interpretaron la canción creada por un alavés que se ha interpretado más veces en la historia: 'La Paloma' de Sebastián Iradier. Y para dar solemnidad a la cita también interpretaron el 'Aleluya' de Haendel.