No habrá manifestaciones, al menos de momento. Los agentes de la Policía Municipal de Vitoria decidieron ayer por sorpresa aparcar su plan inicial de convocar un calendario de movilizaciones para exigir diversas mejoras laborales. Las reivindicaciones continúan siendo las mismas, pero los municipales han optado por posponer nuevas protestas como «un gesto de buena voluntad» que, según advirtieron, debe ser correspondido «de inmediato» por parte del Ayuntamiento. El alcalde había pedido unas horas antes a los guardias urbanos «menos bronca y más conciliación».
Tras la asamblea celebrada en Aguirrelanda, los agentes reclaman al Gabinete Alonso «que se reúna con todos los sindicatos este mismo mes» y empiece a negociar ya algunas de las mejoras que reclaman. Ese es el plazo límite de este nuevo periodo conciliador. De no registrarse avances, la plantilla de la Guardia Urbana retomará sus planes iniciales de sacar su descontento a la calle. «Teníamos hasta las pancartas preparadas», reconocieron los agentes.
Eso sí, en la asamblea de ayer, liderada por el sindicato ELA, los municipales acordaron no ofrecerse voluntarios para realizar refuerzos el lunes, día de Olárizu. En las fiestas de La Blanca los agentes adoptaron una decisión similar para demostrar su disconformidad con sus actuales condiciones de trabajo.
«En realidad todo sigue igual, no ha cambiado nada. Una cosa es que aún no convoquemos las movilizaciones y otra muy distinta que vayamos a rebajar nuestras exigencias», afirmó Roland Estébanez, delegado de ELA.
Los policías insisten en reclamar un cambio de categoría laboral, nuevos calendarios de trabajo, un servicio externo de asesoramiento jurídico para no acudir «indefensos» a los juicios, uniformes «más adecuados» para patrullar y más cursos de formación. «¿No dice el alcalde que quiere negociar? Pues aquí estamos, esperándole», añadió Estébanez. A su vez, los 70 uniformados reunidos en la asamblea del pasado martes exigieron la destitución del jefe de la Guardia Urbana, el comisario Luis Cid, cuya gestión tildaron de «nefasta».
Diálogo
De forma simultánea, los responsables sindicales han decidido iniciar una recogida interna de firmas entre los 317 integrantes del cuerpo en apoyo a sus reivindicaciones laborales y para exigir al alcalde que negocie «con todos los sindicatos». Y es que Alfonso Alonso decidió abrir en julio una mesa negociadora exclusivamente con los sindicatos CC OO y Afavi, lo que molestó a la central nacionalista ELA, que denunció su «discriminación».