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Domingo, 10 de septiembre de 2006
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ÁLAVA
Acosados por todas partes
Gonzalo Villate es el presidente de los libreros vitorianos, un gremio que trata de sobrevivir entre grandes cadenas, venta por Internet e intromisión de los colegios
Acosados por todas partes
Gonzalo Villate recomienda leer a Isabel Allende. / NURIA GONZÁLEZ
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EL PERSONAJE

EL PERSONAJE
Lugar de nacimiento: Vitoria.

Edad: 42 años.

Profesión: propietario de librería y artículos de escritorio

Tienda: Anegón, en la calle San Antonio.

Peculiaridad: es el presidente de la Asociación de Libreros en Vitoria, que reúne a nueve socios.

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A Gonzalo Villate lo eligieron sus colegas hace tres años para reflotar la asociación que reúne actualmente a nueve libreros de Vitoria. Lo hicieron porque regenta una tienda pequeña (Anegón), establecimiento con solera que radica en la calle San Antonio. La idea era «forzar a las instituciones a que compraran en las librerías menores, pero no lo hemos conseguido. Siguen aprovisionándose de las grandes».

Es, tan sólo, uno de los acosos que sufren los establecimientos modestos, aun teniendo la trayectoria de Anegón. Villate, como otros de su tamaño, trata de sobrevivir en una jungla comercial dominada por las grandes cadenas. Intenta continuar pese a la amenaza que supone la venta de volúmenes por Internet o la intromisión de los colegios, a través de las asociaciones de padres, para vender los libros de texto en los propios recintos escolares mediante el convenio con una gran librería.

Villate lleva veinte años al frente de Anegón, tienda semicentenaria en la capital alavesa. Pero no garantiza nada para el porvenir. «El futuro es complicado. Hay una cascada de cierres y cero aperturas. Desde 2003 llevamos de dos a tres ceses por año». Se le pregunta la razón y tiende a la ironía. «Por el buen negocio que es, ¿no?».

Los locales pequeños necesitan «diversificar la oferta». Por eso venden objetos de escritorio, material escolar, papelería y artículos de regalo. El propietario de Anegón tira de datos para ilustrar la situación. «Sólo el 40% de los ingresos procede de los libros, así que hay que buscar el resto como sea. El margen de beneficio es pequeño, el 30%, que se reduce al 25% en los libros de texto. El precio está marcado por ley y sólo estamos autorizados a hacer descuentos del 5%, salvo en alguna fecha concreta como la feria del libro, donde podemos llegar al 10%».

David contra Goliat

Para Villate existe «una competencia de la pera y la cosa está muy mal». Al margen de cuestiones económicas, veinte años con libros a la vista le autorizan a derribar algunos mitos, confirmar lo que ya se intuye y recomendar lecturas según el nivel de inmersión del cliente.

Su establecimiento posee uno de los escaparates más descriptivos de las librerías vitorianas. «Ponerlo bonito y bien cuesta un dinero, mientras que a las grandes cadenas les pagan los escaparates con las últimas novedades». Y a Villate, la experiencia le dicta la vigencia de una obra literaria. «El libro se vende en los primeros días y muere a los tres meses. La venta del primer día es importantísima».

Lo atestigua con fenómenos editoriales como la saga de Harry Potter, El código Da Vinci (no le convence), La sombra del viento (le gusta) o la novela histórica de Toti Martínez de Lezea, reina en las pasadas navidades. «Los grandes autores -reflexiona Villate- tienen un público muy fiel y las editoriales no se estrellan nunca con ellos».

Para el propietario de Anegón, «leer narrativa es lo culturalmente correcto» -le tiran Isabel Allende, Carmen Posadas y Francisco Umbral, «que es buenísimo escribiendo, aunque caiga mal»-, pero prefiere la novela negra de autores como James Connolly o Mankel. Ha constatado que «la gente se deja llevar por sus simpatías o antipatías hacia los escritores, más que por su calidad, como ocurre con Gala para bien o pasó con Cela para mal». Destaca el éxito de los volúmenes de autoayuda entre las mujeres y se atreve a establecer recomendaciones.

«Para alguien que quiere empezar a leer más, Arturo Pérez Reverte y Vázquez Figueroa. Para los iniciados, José Saramago o Connolly». ¿Y un libro concreto? «Isabel del alma mía», de la autora chilena.



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