El Gobierno vasco tiene aún pendiente uno de los trabajos más delicados de la implantación del tranvía en el centro de la ciudad: la negociación con las comunidades de vecinos en cuyas fachadas pretende anclar los tensores que sujetará la catenaria. «Es un trabajo que aún no hemos abordado», confirmaron a EL CORREO fuentes de Euskal Trenbide Sarea, la sociedad pública que será propietaria del tendido. «Lo haremos en un futuro cercano», agregaron.
El diseño final de la primera fase del tranvía de la ciudad ha logrado minimizar de forma importante el impacto de la catenaria en el paisaje urbano. El cable aéreo que proporcionará energía a los convoyes seguirá siendo necesario, lo mismo que los más de 150 postes a los que irá sujeto, pero se ha reducido de forma notable su anclaje en las fachadas de viviendas y edificios públicos.
En los documentos iniciales, el Gobierno vasco calculaba que debía negociar con 45 portales de las calles Adriano VI, Magdalena, Becerro de Bengoa, General Álava e Independencia la utilización de parte de su fachada para anclar la catenaria. Esa lista se ha reducido. Además de que el tranvía no circulará por Adriano VI -lo hará por Sancho el Sabio, como quedó establecido tras una revisión del trazado-, sólo en las dos últimas arterias se hará imprescindible recurrir a los edificios.
Postes y farolas
«Se ha tratado de aprovechar en lo posible postes o farolas ya existentes, así como otros nuevos que se van a colocar, mástiles decorativos que además podrán servir como luminarias o semáforos. Sólo se utilizarán fachadas en las calles más estrechas, donde colocar nuevos elementos conllevaría una saturación de mobiliario urbano», indicaron fuentes conocedoras del proyecto.
Como se hizo en Bilbao, el Gobierno vasco ofrecerá a cada comunidad de vecinos una cantidad en metálico por la cesión de uso del espacio necesario en la fachada, apenas unos centímetros cuadrados. Si no hay acuerdo, puede llegarse a una expropiación forzosa. Algunos temores de los residentes «no tienen fundamento», indican en Euskal Trenbide Sarea.
«Lo que va anclado a las fachadas son tensores amortiguados, que no transmiten al edificio ruidos ni vibraciones y que por supuesto carecen de cualquier tipo de electrificación, son meros soportes», explicó Javier Acebo, jefe de instalaciones de la empresa pública. La elección de una fachada u otra estará en función de muchos factores, entre ellos la propia estructura y consistencia de la edificación.