Más vigilancia y prevención. Éstas son las dos medidas reclamadas por los grupos de la oposición del Ayuntamiento de Vitoria para evitar la venta indiscrimada de alcohol a menores durante los fines de semana en tiendas y bares del Casco Viejo, como constató EL CORREO en la tarde-noche del sábado.
«Hay que cortar esta situación desde el inicio. Los comercios y los bares saben que lo tienen prohibido, pero está claro que se deben incrementar las intervenciones policiales», subrayó la concejala peneuvista Malentxo Arruabarrena. En su opinión, aunque defender las sanciones «suena duro, si te repercute en el bolsillo seguro que te lo piensas más».
La edil jeltzale admite que se trata de un tema «muy complejo, en el que deben implicarse desde los educadores y los padres hasta la sociedad en general en los aspectos preventivos». No obstante, cree que el Ayuntamiento «algo debe estar haciendo mal para que, pese a todas las iniciativas, se siga dando esta situación».
«Como el trapicheo»
Los socialistas se mostraron igual de tajantes a la hora de reclamar iniciativas que eviten la venta de alcohol a los chavales. Su concejal Peio López de Munain es partidario de «tomar medidas represivas y aplicar a los que venden bebidas de este tipo las mismas sanciones que a los que 'trapichean', porque el delito es el mismo: contra la salud pública». El edil recalcó que el Consistorio «debería ser mucho más agresivos, e incluso cerrar los negocios».
Pese a ser consciente de que «así no se evitará el consumo», recalcó que eso no supone una disculpa «para evitar hacer presión». Por ello, apoyó la necesidad de intensificar la vigilancia y las intervenciones policiales. «Con tres buenos 'palos', creo que el efecto sería inmediato». Por último, realizó un llamamiento a la «responsabilidad, porque todos debemos velar por la salud de los chavales».
Ezker Batua responsabilizó del problema al Gabinete Alonso, al que acusó de no dar prioridad a las políticas de prevención «en el consumo de drogodependencias entre los jóvenes». A juicio de su portavoz, José Navas, «la represión no es la solución, sino la educación». El concejal entiende que la figura del hostelero no debe ser «la de un agente judicial, sino que debe ser partícipe del ocio saludable». En esa línea, abogó por iniciar un debate sobre el ocio de la juventud «potenciando medidas sobre el uso del tiempo libre y la forma de diversión de los adolescentes».
Las críticas de la oposición encontraron respuesta en el equipo de gobierno. El responsable de Presidencia, Alfredo Iturricha, recordó que el Ayuntamiento les ofrece diversas alternativas, como los programas XtraClub y Gauekoak. «No se puede atribuir todo lo que hagan los chavales al Ayuntamiento», zanjó.
La Asociación de Hosteleros de Álava tampoco permanece indiferente ante el problema. «Junto con el Gobierno vasco participamos en la campaña 'Alcohol a menores, ni gota' y lo cumplimos a rajatabla», recalcó su gerente, Rafael Ugarte.