Sólo nueve alaveses trabajan en la central nuclear de Santa María de Garoña, según explicó ayer el diputado general, Ramón Rabanera. Los datos facilitados en su día por los responsables de la planta a la Diputación limitan el impacto directo en el empleo provincial de un posible cierre de la polémicas instalaciones.
Más incidencia tiene la central en las empresas del territorio alavés. Un total de 38 firmas trabajan para el complejo o le proveen de materiales. Ninguna de ellas lo hace, sin embargo, en exclusiva, explicó el máximo responsable de la Diputación a los procuradores durante el pleno de Juntas de ayer, y en el que se abordó el futuro de Garoña y su repercusión en el entorno.